sábado, 29 de agosto de 2020

RELACIONES ENTRE ATEÍSMO, FILOSOFÍA, MISTICISMO Y RELIGIÓN

Omar Hermoza Delgado
Artista plástico y autor independiente
Correo-e: omardelgadopinturas@gmail.com

Liber Divinorum Operum, o el hombre universal de santa Hildegarda de Bingen, 1185 (copia del siglo XIII).


Resumen: Se plantean las relaciones entre la metafísica, tanto filosófica como mística, la religión y el ateísmo. Dentro de la visión metafísica, se propone una explicación a una posible visión racional sobre los orígenes de las creencias en las divinidades, vistas por los pensadores de la antigüedad; una visión muy distinta de lo pintoresco popular.
Palabras clave: metafísica, filosofía, misticismo, religión y ateísmo.

Abstract: The relationships between metaphysics, both philosophical and mystical, religion and atheism are raised. Within the metaphysical vision, an explanation is proposed to a possible rational vision on the origins of the beliefs in the divinities, seen by the thinkers of antiquity; a very different vision of the popular picturesque.
Keywords: metaphysics, philosophy, mysticism, religion and atheism.

Existe un ciclo entre las cuatro ramas, siendo una el enlace, consecuencia y reacción con respecto de la otra. El pensamiento humano muestra en su inmensa diversidad, continuos ensayos con un éxito y fracaso parciales, de comprensión y relación con la realidad, con el entorno y la interioridad personal, en cuya subjetividad surgen símbolos cuya expresión conduce hacia lo colectivo: de manera que los símbolos se convierten en paradigmas sociales que influyen a lo largo del tiempo, consciente e inconscientemente, a la vez que van sufriendo variaciones.

Una constante observable a lo largo de la historia en una mayoría dentro de los grupos humanos, siempre ha sido la inseguridad, la necesidad de encontrar un punto de apoyo, una guía, un mapa con reglas en lo posible claras y sencillas y una figura humana que provea tal seguridad, como la figura materna y paterna, la de un gobernador justo y protector, y luego cuando los atributos de los mismos son en las creencias, elevados a la máxima potencia posible en seres que trascienden la finitud (y visibilidad) humanas: surge la figura de la divinidad antropomorfa (este no es más que uno de los varios factores que hacen surgir a las divinidades).

Sin embargo, no es la mayor parte de la población quien produce el constructo intelectual de las divinidades, aunque sí le dan fuerza en su transmisión al convertirse en una colectividad de fuerte raigambre: sino, más bien una minoría. Pues también siempre ha sido una constante dentro de los grupos humanos, que es una minoría aquella que sentirá una necesidad sin duda superior a las necesidades básicas de seguridad, de las mayorías: la voluntad de quien hace preguntas, quien haciendo uso de su intelecto agudo plantea respuestas a esas preguntas, creando un despliegue conceptual -que indefectiblemente, se verá siempre influenciado por las bases de un despliegue anterior cuyo origen se desdibuja en el pasado, transmitido por tradiciones tanto orales como escritas-.

Por ejemplo al indagar sobre qué es aquello que se encuentra detrás de los aspectos de seguridad en tanto creencias que muestra toda sociedad, cuáles son sus orígenes, se puede encontrar que en la figura de autoridad o en la figura de quien protege, o quizás de quien “transforma el mundo” (algún emperador), un hacedor, o la figura de quien seduce, o la de quien imparte justicia: en cada persona que tenga esos atributos, los mismos son observables no en una sino en varias generaciones, es decir: se observa que los atributos de esas personas son algo que está más allá de ellas mismas, atraviesan el tiempo, por lo cual concluyen e imaginan que los atributos son como espíritus, que aunque sean algo inaprensible tienen una existencia en sí, pero “necesitan manifestarse” y lo hacen por medio de las personas. “los espíritus poseen a las personas”, interpretaban.

Por ejemplo: los atributos de la mujer alfa que seduce, que hace perder la cabeza a los hombres, cuya sensualidad es completamente irresistible: el pensador antiguo observa que ese conjunto de atributos, que desde ahora llamaré arquetipo, efectivamente se expresa en los períodos de juventud de ciertas mujeres, a través de distintas generaciones. Pudo haber surgido de esa manera, el arquetipo de Venus.

Pero aquí, veamos qué sucede en la diferencia existente entre el arquetipo en sí, como idea y estructura de rasgos psicológicos, y el arquetipo “manifestado en las personas”, es decir qué es lo que sucede directamente con las personas: y sucede que tienen una fuerte parcialidad, limitaciones. En cambio un arquetipo puede presentar ciertas cualidades, y en virtud de ellas tiene en su naturaleza una continuidad perpetua y no presenta cambios, modificaciones.

Luego argumentaré, con la geometría usada como analogía, el porqué los arquetipos permanecen inmutables, a diferencia de “sus manifestaciones” en las personas. No se puede decir que un arquetipo de una naturaleza A, de pronto se comporte como uno de naturaleza B, sino que simplemente el de naturaleza B es otro arquetipo, porque si A se convierte en B, dejaría de existir A. Simplemente B tiene otras propiedades o atributos, tiene su propia naturaleza.

Sin embargo, a diferencia de los arquetipos, en las personas el carácter no es permanente sino que está sujeto a cambios. Si una persona tiene el comportamiento virtuoso de algún arquetipo, ese comportamiento tiene un límite con la llegada de cambios en los estados anímicos, en los cuales se manifiesta la debilidad humana; o los cambios en las personas pueden también presentar comportamientos aleatorios de arquetipos distintos, por ejemplo una mujer en tanto seduce se comporta como Venus, pero si por otro lado está entrenada para la guerra, en la batalla su comportamiento será el del arquetipo Marte, y a Marte se encomendará para tomar su valor y fortuna.

Luego, siguiendo el ejemplo el arquetipo Venus, los antiguos podían concluir que al ser inmutable en sí, adquiere una mayor potencia antes de ser “manifestado” en tal o cual dama. Porque a parte de ser natural el proceso de idealización del arquetipo pensado, al ser las virtudes de Venus no sujetas a los cambios y limitaciones propiamente humanos, acrecientan la cualidad de su carácter por la permanencia del mismo y por tanto se verán exaltadas a la máxima potencia posible, el arquetipo adquiere entonces una pureza en sí, surgiendo de esa manera un atributo común que daban los antiguos a los dioses: el de un poder que sobrepasa las fuerzas humanas.

Es decir no sólo tiene permanencia inmutable y pureza de carácter, sino que no nace ni muere, pues se manifiesta a lo largo de varias generaciones y tiene en sus cualidades un poder mayor que el humano, y son esos poderes los que "serán transmitidos a las personas", reconociendo las personas “el poder de Venus” y solicitándolo, el arquetipo influye y determina lo mejor del comportamiento: cuando una mujer está inspirada en Venus, actúa naturalmente con sus atributos y en ese actuar, para los antiguos se hace divina e irresistible.

Y existiendo otros conjuntos de caracteres de comportamiento humano, arquetipos, los cuales siendo inaprensibles en sí, vistos con un ojo metafísico pasan a tener un nivel ontológico superior aunque sean “existentes en otro” en lenguaje aristotélico: a la observación del hombre antiguo de los distintos caracteres psicológicos y a las conclusiones ya explicadas anteriormente sobre la atemporalidad de esos caracteres en sí, surgen así varios otros arquetipos: como el del padre protector, el del guerrero, el del juez, el arquetipo del salvador del alma humana (siendo el original Dioniso, que es muy anterior al Cristo, el cual resulta ser en buena parte una modificación sincrética del anterior) los cuales serán llamados Dioses, y el conjunto de los mismos: panteón.

Es un error desde la actualidad, el mirar el pasado caricaturizándolo, reducir a los Dioses de la antigüedad a meras fantasías pueriles, menospreciando el intelecto el hombre antiguo y reduciendo la explicación a los temores frente a la naturaleza y las necesidades muy humanas, de refugio. Porque una cosa es el significado de los Dioses de cara a los pensadores antiguos, que muy posiblemente tiene que ver con lo que aquí planteo, y otro muy distinto el que le da el vulgo, ante cuya simplificación que deriva en superchería cabe con toda justificación, el escepticismo, es decir: el ateísmo. No se tienen registros históricos de los orígenes precisos de dichas divinidades, sólo aproximaciones a momentos en los cuales los cultos ya estaban en marcha. No hay un caso en el que se diga que una determinada divinidad antigua fue propuesta, creada desde cero, por algún autor específico y quienes afirman ello por ejemplo del cristianismo, que se sabe no tuvo fundación, no habla de historia sino de pseudohistoria.

Normalmente las religiones tienen un origen difuso y con múltiples factores de origen y suelen tener participación sincrética con otras anteriores. Si se carece de tales casos de orígenes fundacionales nítidos es debido principalmente, a algo que mencioné anteriormente: los despliegues conceptuales son siempre modificaciones de anteriores, unas veces más simples y otros con mayor complejidad, de modo que el origen se pierde en el pasado remoto.

Y a pesar de que carecemos de un conocimiento cabal y detallado acerca de los orígenes de muchas divinidades, podemos suponer de manera indirecta, por el contenido  simbólico que tienen muchas de ellas y por registros más específicos de profundo pensamiento metafísico en la antigüedad: que sus orígenes tuvieron que ver con reflexiones profundas, observaciones tanto del origen de los caracteres humanos como de los ciclos de la naturaleza. Un panteón de Dioses, pudo haber representado una instancia superior de realidad del modo en que concibe Platón: “el mundo de las ideas”, o como lo concibe Jung: la vastedad del inconsciente colectivo y del universo onírico.

En una visión metafísica, las ideas son instancias anteriores a lo que llamamos realidad -no anteriores en tiempo, pues el tiempo no existe pero eso lo dejamos para otro artículo, sino anteriores como fundamento de origen- sin embargo, aún teniendo un carácter inaprensible: las ideas determinan la realidad, ya sea en el carácter humano desde los arquetipos, como en todo el universo observable desde las leyes de la física.

Si concluimos que el arquetipo Venus es anterior al comportamiento y características de las mujeres bellas y seductoras, más allá de lo humano: es posible concluir que la concepción platónica del “mundo de las ideas” es aplicable también a las leyes naturales, como la geometría y las leyes de la física. Un ejemplo: la forma geométrica de un hexágono es incorpóreo, inaprensible.

Pero cuando observamos cuerpos naturales como un panal de abejas, o los hexágonos de piedra en la playa Calzada del Gigante en Escocia, a un análisis minucioso podemos concluir que estos cuerpos son “diversas manifestaciones del hexágono”, es decir: el hexágono es preexistente a la materia. De la misma manera en que los arquetipos son preexistentes a las personas en las cuales se manifiestan. Pero tanto el hexágono o cualquier forma geométrica como los arquetipos, no son sólo trascendentes a “los cuerpos a los cuales determina” sino que son también, inmanentes pues las ideas o formas son indisolubles de los cuerpos. Lo cual nos lleva al concepto Panenteísta: quizás la palabra mejor acuñada para determinar el concepto del Dios de Spinoza.

Un hexágono no es una propiedad emergente de un panal de abejas o de cualquier otro cuerpo sólido, como si éstos fueran la causa y el hexágono, el efecto: pues no se puede tener un efecto con múltiples causas inconexas entre sí, cuando las causas son variables mientras el supuesto efecto es permanente. El hexágono sigue existiendo, si el panal de abejas se descompone o si las rocas son destruidas por alguna acción externa. Todo cuerpo material es susceptible de transformación en su forma, sin embargo la forma geométrica en sí, permanece invariable, es eterna y preexistente. De ahí la conclusión lógica de la superioridad de las ideas, como sostiene Platón.
Si pasamos de la filosofía a la ciencia: se considera que la geometría, si bien no la euclideana, es la estructura del universo (José Luis Fernández Barbón, Dr. en física teórica de la Universidad Autónoma de Madrid). Por último, no sólo Platón y otros metafísicos de la antigüedad como Lao Tse consideraban la realidad material como algo ilusorio, sino que hoy, en física cuántica se sabe que los átomos están prácticamente vacíos, a un 99.99...% y aquello que percibimos sólido, no es más que la repulsión entre electrones de carga opuesta.

Siendo una minoría en las sociedades, quienes construyen complejas concepciones: es ahí donde tenemos al filósofo metafísico, pero luego del metafísico se tiene al místico: que más que plantear amplios desarrollos conceptuales se involucra sentimentalmente con la cosmovisión, interioriza profundamente y en su búsqueda surgen irremediablemente en la mente los símbolos arquetípicos propios de su cultura, fuertemente cargados de emocionalidad.

Cuando el místico no detiene su búsqueda, abandonando toda seguridad ilusoria dada por las ideas religiosas -a menudo el místico parte de la religión, lo que lo hace menos independiente que el filósofo- los símbolos y todas las formas en la mente se disuelven a medida que va encontrando una causa anterior a otra, hasta que encuentra “el fondo de los fondos”, una causa que origina a todas las causas: aquella que carece de forma, es indescriptible, inaprensible, causa de sí e infinita en sí, pero manifestada en formas, arquetipos y finalmente todo lo observable.

Para el metafísico tanto filósofo como místico, todo lo existente es una manifestación múltiple e infinita, como efectos de múltiples causas en diversos niveles, de una causa primera que no tiene forma alguna y que podemos identificar con el Ápeiron de Anaximandro de Tales, o el Tao. Cuando el metafísico experimenta emocionalmente esas instancias profundas, si es budista llama a la experiencia Nirvana. El nombre no importa: la experiencia tiene carácter universal y cada autor lo expresa de manera propia y enmarcada en los símbolos de su respectiva cultura, pero con una estructura común que subyace a todas las formas externas de lenguaje.

Luego está el religioso: se trata de aquel cuya búsqueda no es búsqueda real, sino necesidad de refugio. Pero el que tiene esa necesidad, no puede refugiarse en algo que es infinitamente inaprensible: no se puede refugiar en el Tao, sino en una de tantas derivaciones arquetípicas ya antes explicadas es decir ya sea en varios Dioses o en un Dios. Porque nada puede apoyarse realmente en el vacío -o en lo infinitamente indeterminado, que es la Sustancia spinoziana- sino que para apoyarse se necesita de una forma y determinación; de ahí la necesidad del arquetipo divino, al cual equivocadamente el religioso suele atribuir el ser causa de sí, cuando en realidad todo arquetipo sólo puede ser causado por aquello que no tiene forma ni definición alguna: nuevamente, el Tao o la Sustancia de Spinoza.

El líder religioso es el intérprete del místico metafísico, frente al pueblo. Es el que se encarga de simplificar el discurso, quitando en lo posible los aspectos intrincados en favor de la seguridad aparente que muestran los arquetipos divinos -Dioses, Dios- y convertir en dogma de verdad inamovible, los aspectos que más le convenga del planteamiento del pensador, es decir aquello que originalmente es búsqueda fluida, el religioso se encarga de detenerla y dar una apariencia de ley pétrea, para ofrecer una muy vendible seguridad.

Otro problema que surge de la religión son los atributos fantásticos que van adquiriendo los arquetipos: ya no son algo observable como (puede que lo veían, según lo que planteo) los pensadores, sino que la idealización de los mismos los lleva a la fértil imaginación, a considerar milagros sobrenaturales, cuyo discurso pintoresco y mítico es un néctar para las mentes más simples y que están prestas a impresionarse con historias de trucos baratos, para las mayorías no instruidas, como sabemos apelan a la emocionalidad y a la contundencia de la belleza gracias a las representaciones artísticas. Al ser el discurso religioso mucho más visible y popular en relación al del místico metafísico -aunque la transmisión de la biografía de los místicos suele ser adornada con historias pintorescas de “milagros”- y en relación al filósofo metafísico, la idea de Dioses y Dios, la popularidad misma del discurso religioso y su monopolización del término Dios: todo ese conjunto genera rechazo en cualquier mente mínimamente analítica, que no se deja llevar por la avalancha popular del folclore religioso, de ese rechazo nacerá el ateísmo.

Antes, para terminar con el carácter del místico metafísico: su sello es la individualidad, según ellos mismos admiten “su vínculo es directo con Dios”, no necesitan por tanto de “los representantes”, que son los sacerdotes religiosos, y a menudo los místicos son apartados de las comunidades religiosas e incluso perseguidos, como lo muestra la historia dentro de las más diversas tradiciones.

Mientras en el religioso, la necesidad de seguridad se manifiesta también en el gregarismo, y del gregarismo surge también otro carácter, una fuerte sensación de seguridad contagiada por las expresiones devocionales de las personas, de las imágenes que adoran y de los discursos de los sacerdotes cuya ensayada entonación de voz no admite cuestionamiento alguno; mientras el místico, lejos de sentirse seguro e inamovible en el dogma, va cambiando las formas de su pensamiento a medida que realiza su búsqueda.

Finalmente, la figura del ateo surge por la necesaria reacción contra la religión, puesto que en el gregarismo los defectos se acrecientan y sus efectos sobre la sociedad se hacen más perniciosos. Por ejemplo el fanatismo, el dogmatismo, la irracionalidad, la superchería, la doble moral, en el caso del cristianismo a todo ello se suma la difamación contra la sexualidad y su desacralización -en el politeísmo la sexualidad era sagrada- y con ese carácter, la influencia sobre la sociedad fue durante siglos bastante perjudicial, y aún sigue influyendo el problema de la sexualidad -convertida en un gran problema por el cristianismo- como señala el historiador alemán Karlheinz Deschner: “No es sensato, por consiguiente, creer que el código clerical de los tabúes ha sucumbido, que la hostilidad hacia el placer ha desaparecido y la mujer se ha emancipado.

De la misma manera que hoy nos divierte la camisa del monje medieval, las generaciones venideras se reirán de nosotros y nuestro «amor libre»: una vida sexual que no está permitida mostrar en público, encerrada entre paredes, confinada la mayoría de las veces a la oscuridad de la noche es, como todos los negocios turbios, un clímax de alegría y placer acotado por censores, regulado por leyes, amenazado por castigos, rodeado de cuchicheos, pervertido, una particular trastienda oculta durante toda la vida...”.

Sin mencionar la misoginia, la homofobia, la condena contra el derecho al aborto, rasgos en general que no permiten la evolución sana y positiva de una sociedad. Sin embargo, no existen ateos con respecto a la concepción no religiosa de Dios sino filosófica, como es el caso del Dios de Spinoza. Quien lee a este autor, advierte en su sistema un auténtico y sorprendente modelo del universo en lenguaje metafórico, de manera que resulta muy apreciado por científicos del S. XX y de la actualidad.

También se suele afirmar que el término Dios queda sobrando -por ejemplo, así lo ve el conocido spinozista argentino Diego Tatián-, ya que bien la podría reemplazar por Universo. Sin embargo, el Dios de Spinoza es mucho más que sólo aquello que podemos observar (extensión) e hipotetizar (pensamiento) del universo -ya que el universo observable consta de sólo dos atributos: extensión y pensamiento, de los infinitos que existen en el sistema spinoziano- por otro lado el hecho de que el término Dios haya sido monopolizado principalmente en Occidente por las tres principales religiones abrahámicas, no implica que tenga que entenderse de manera perpetua como lo entienden las mencionadas religiones sino que abarca concepciones más antiguas, y al ser un término que fue continuamente evolucionando según distintas cosmovisiones, lo natural es que tal evolución continúe, teniendo en cuenta que como concepto filosófico y específicamente en el caso de Spinoza, carece de los múltiples defectos de la concepción religiosa, resulta por el contrario muy coherente y racional, lo cual le da plena validez y vigencia.





jueves, 30 de julio de 2020

ATE@ VERSUS TRES DEFINICIONES DE DIOS

Nick Sarmiento Alvarado, Bachiller de Ciencias, España, y operador maquinista, Holanda
Correo-e: nick_borderline@yahoo.es


Hoy en día se ve que las noticias y videos sobre debates de la existencia de dios, han evolucionado muchísimo, antaño solo bastaban las contradicciones de las características de dios para que los creyentes más cultos se retiraran a hacer algo mejor por la vida, pero ahora no, ahora la nueva corriente llamada "nueva teología" está captando más y más jóvenes creyentes que viendo las nuevas formas de ser apologetas, las ponen en práctica lo más rápido posible para que, "según ellos", se muestren imbatibles y conviertan en creyentes a otros. Esto, sin duda, trae a juego al "nuevo ateísmo" que no es más que la refutación total de la "nueva teología" y así seguimos en las mismas.

Esta nueva generación se ha dado cuenta de algo muy antiguo, lo mismo que se dio cuenta Tomás de Aquino en sus tiempos, lo mismo que se dieron cuenta los aristotélicos en sus tiempos: "La mejor defensa de dios es la filosofía", en especial, la metafísica idealista, que ya fue enterrada por otros filósofos pero hoy en día vuelve como si nada, disfrazada con palabras cultas, entonces los jóvenes creyentes más sobresalientes estudian la "nueva teología" y en unas semanas ya son una imitación de Tomas de Aquino.

Bien atrás quedaron esos tiempos de evangelizar con la supuesta palabra de dios, ven que no da ningún resultado, y más bien al contrario, varios se vuelven ateos a causa de eso, así que le tocó el turno a la metafísica  idealista otra vez, y el "nuevo ateísmo" aparte de demostrar que la metafísica idealista  está muerta, no le queda otra que volver a refutar los argumentos metafísicos o filosóficos sobre dios, pero ojo, aquí ya estamos viendo dos definiciones de dios: la de supuesta palabra de dios y la filosófica, no son iguales.

Por ejemplo salió la noticia de la comprobación del argumento ontológico modal por medio de una mac, que Godel usó este argumento para decir filosóficamente que existe una máxima tecnología. Pero como el original argumento ontológico modal es de Anselmo, y éste hablaba de dios, pues en el titular decía que se había comprobado la existencia de dios, cosa errónea porque solo se demostró en lenguaje de programación que la lógica del argumento funciona, no que demuestre su conclusión, el resultado fue que todos los aspirantes a ser el nuevo Aquino se pusieran a estudiar el argumento ontológico modal y lo expusieran en los foros de internet pensando que nadie les iba a poder cuestionar el argumento.

Pero ocurrió lo contrario, les recordamos que la metafísica idealista había muerto, además que cuestionamos las premisas una por una, y no tenían lógica, excepto para el creyente porque ya de antemano cree en dios, ergo es un argumento que solo funciona en creyentes, la mac no cuestiona las premisas, la gente sí. 

Aparte se están viendo los precursores de la "nueva teología", unos escritores contemporáneos que casualmente son filósofos (aparte de creyentes) y que exponen las nuevas maneras de defender la fe en dios, y lo gracioso es que se apoyan entre ellos, eso es falta de imparcialidad. De entre ellos el más famoso es William Lane Craig, que ya tiene un montón de fans por sus videos en internet sobre exposiciones y debates, en los que quiere dar a entender que los ateos no están preparados para refutar sus argumentos filosóficos. Lo gracioso es que me encontré con uno de esos aspirantes y me dijo que en los videos nadie le gana a Craig, por ende, tiene razón, y yo le dije que no, porque a Aquino lo refutaron después de muerto, o sea que no tiene que ver una cosa con la otra, y además que en internet circulan cientos de refutaciones a los argumentos que usa Craig, pero como ellos "solo ven los videos" entonces no se enteran de nada.   

Hace poco también están saliendo noticias del dios científico, una especie de arquitecto de la película Matrix que sería el que puso orden al universo real, cuyo principal defensor es el científico creyente Michio Kaku, el cual con un par de noticias sensacionalistas sobre la existencia de dios, ya tiene miles de fans creyentes, pero luego leyendo resulta que aun no hay pruebas, sino que Michio Kaku se está encaminando hacia ellas. En cierto modo me alegra que los creyentes ya no le hagan caso a los curas o pastores, ahora les hacen más caso a los filósofos y a Michio Kaku, eso es muy bueno porque obliga a los curas y pastores a estar a la par con los defensores de la "nueva teología" y ya no están con esos sermones del año de la pera.   

El problema del ateo o atea no está en que existan nuevos argumentos para defender la fe, el problema está en que estos argumentos no se corresponden a la misma definición de dios, sino a tres definiciones que voy a explicar, y esto conlleva a un grave malentendido: para los creyentes, las definiciones de dios se corresponden con un mismo y único dios, aunque sean veinte definiciones, para el creyente serán todas del mismo dios, en cambio para los ateos no, por lo tanto, nos van a acusar de contradicciones y no estar de acuerdo (falta de orden), que para un argumento dices una cosa y para otro argumento dices otra cosa, etc.

Puesto que los creyentes han hecho una ensalada con las definiciones de dios, y lo llevan haciendo desde hace miles de años, voy a separar las definiciones y explicarlas. Lo más gracioso de todo es que los creyentes juntan todas las definiciones porque son monoteístas, pero esa idea monoteísta NO ESTÁ DEMOSTRADA, y eso lo explico en otro texto que  publiqué a principios de noviembre en este mismo blog. 

Definición 1: el dios de la religión
Este dios por definición tiene nombre, puede ser Yhwh o Vishnú, pero para que estén más familiarizados le llamaré como le llaman en la calle: Jehová. Algunos quizás me digan que me estoy olvidando del dios de los islámicos, pero no, los islámicos también creen en Yhwh, solo que le llaman Alá, pero sigue siendo Yhwh. Este dios aparte de tener nombre, tiene una cultura (judía), tiene una historia con milagros incluidos, tiene un hijo, tiene forma humana, tiene bondad, tiene amor, tiene unos mandamientos, tiene un espíritu santo, creo el mundo, etc. 

A esta definición de dios, los ateos la niegan, porque podemos explicar que su libro es una farsa, que el origen de su pueblo es una farsa, su historia es una farsa, sus mandamientos son copias, su nombre es un invento humano, etc. Por lo tanto, la postura atea sobre el dios de la religión es que "dios no existe". 

Definición 2: el dios filosófico
Este dios es un dios X, no tiene ni nombre, ni forma, ni cultura, ni hijos, ni sentimientos, ni mandamientos, etc. Básicamente el dios filosófico no creo nada, ni tiene nada, excepto las cuatro características que le dieron los filósofos griegos: omnipotencia, omnipresencia, eterno y omnisapiente. Estas cuatro características se las acoplaron al dios de la religión después de su gran aceptación, no antes, y se ve claramente en algunas de sus historias, por ejemplo, se demora en hacer las cosas, tiene que mandar espías a averiguar cosas, tiene que preguntar algo para saberlo, tiene que mandar ángeles a cumplir misiones, etc.

Los hebreos no idearon un dios omnipotente ni omnisapiente, eso es un invento posterior. En cambio, el dios filosófico si tiene esas cuatro características desde que fue concebido por los filosofos griegos. A esta definición de dios, los ateos no pueden negarla, pero como no hay pruebas de su existencia entonces tampoco lo pueden aceptar.   Por lo tanto, la postura atea sobre el dios filosófico debería ser que "dios no está demostrado y no es necesario". 

Definición 3: el dios científico
¿Cuántas veces nos han dicho que los mejores científicos creían en dios? A mí muchas veces, sobretodo por Newton y Einstein, pero Newton era unitarista y Einstein panteísta, ninguno era cristiano. La cuestión es que se dice de Einstein que quería encontrar la fórmula del todo, lo cual demostraría un orden universal y, por lo tanto, un ente que hizo este orden, pero nunca encontró esta fórmula, más bien, cuando le enseñaron sobre el electro magnetismo, toda su idea de orden se vino abajo, yo pienso que dejó de buscar dicho fórmula del todo y se dedicó a hacer conferencias sobre la relatividad. Después de todo, ya era famoso mundialmente y tenía invitaciones para muchos eventos.

La cuestión es que ha surgido otro buscador de la fórmula del todo, y encima es respetado, se trata de Michio Kaku, que se hizo famoso por postular la teoría M, pero aun tiene que encontrar la prueba que la confirme, pero la teoría M es algo muy parecido a la fórmula del todo, solo que con otro nombre, si lo consigue quizás llegue a ser el nuevo Einstein, pero la cuestión es que Michio Kaku si cree que debe haber un orden universal y ese orden debe ser algo parecido a lo que se ve en la película Matrix, que se ve un mundo que está regido por leyes que fueron hechas por un arquitecto, o programador o como quieran llamarlo. Y ese arquitecto es el dios científico, no tiene nombre, ni forma (aunque en la película sale un señor para que se entienda la escena, sería una proyección hecha por Matrix al igual que el agente Smith, que tampoco existe), ni cultura, ni hijos, ni sentimientos, ni mandamientos, etc.

Prácticamente el dios científico es un dios X porque no tiene nada, pero para diferenciarlo del dios filosófico le llamaré "el dios de Michio Kaku" y lo único que se dice que ha hecho es el orden universal, a diferencia del dios filosófico que no creo nada. Es más, el "dios de Michio Kaku" ni siquiera se sabe si es un dios, le llaman dios porque es lo que puso orden en el universo, pero realmente no se sabe si fue un dios lo que hizo eso. 

A esta definición de dios, los ateos no pueden negarla, pero como no hay pruebas de su existencia entonces tampoco lo pueden aceptar. Por lo tanto, la postura atea sobre el dios científico debería ser que "dios no esta demostrado".  Voy a dejar de lado la definición panteísta y otras, porque murieron con el tiempo. 

Como ven, son tres definiciones contemporáneas de dios, y son diferentes entre sí, por lo que si un ateo te dice que dios no existe, no quiere decir que se refiera a las tres definiciones, tampoco tendría razón el cristiano, islámico, judío, etc, en decir que su dios es el "dios de Michio Kaku", porque no es la misma definición. Tampoco el filosofo debería decir que su dios es el "dios de Michio Kaku", tampoco el religioso debería decir que su dios es el dios filosófico y, por lo tanto, nos evitaríamos miles de confusiones y debates sin sentido por no tener claras las definiciones, así que no metan todo en un mismo saco.

(Publicado originalmente en:
http://n1kkyt4.blogspot.com/2013/12/ate-vs-3-definiciones-de-dios.html?m=1 el 17 de diciembre de 2013).



viernes, 17 de julio de 2020

DEL CRISTIANISMO AL ATEÍSMO: MI EXPERIENCIA PERSONAL

Héctor Ávalos (1958 - 2021) 
Mag. en Teología y PhD en Estudios bíblicos y del Medio Oriente,
Profesor de Estudios religiosos, Universidad Estatal de Iowa
Correo-e: havalos@iastate.edu

Leyendo la Biblia en México

Dos preguntas siempre surgen cuando los  creyentes cristianos se enteran de que soy agnóstico o ateo*.

Una es: ¿Cómo es que una persona pudo haber llegado a ser ateo o agnóstico con sus estudios de la Biblia?

Mi respuesta menos complicada es que soy agnóstico o ateo precisamente porque he estudiado la Biblia, y porque me he dado cuenta de que muchas cosas que los creyentes comunes no conocen.

Las razones específicas han sido explicadas en detalle en mi libro,¿Se puede saber si Dios existe?, el cual es probablemente el único libro escrito originalmente en español por un ateo y erudito bíblico académico nacido en América Latina.

Otra pregunta común es: ¿Cómo se puede vivir una vida productiva y feliz sin Dios?
En sí, un concepto muy popular es que el ateo es una persona amargada, que no tiene ningún motivo para vivir, o vive una vida que no le satisface. Muchos piensan que el ateo es una persona que se dedica a los vicios y placeres sin conciencia.

Aquí deseo exponer como llegué a descubrir las verdades que he discutido en mi libro desde un punto de vista personal, y también demostrar que un agnóstico o ateo puede vivir una vida productiva y que se considere buena en nuestra sociedad.     


MI VIDA CRISTIANA

En un burro en los cerros de Nogales

Nací en Nogales, Sonora, México en 1958 en una familia que pertenecía a la Iglesia de Dios, una iglesia pentecostal que tiene sus orígenes en el sur de Estados Unidos.  Yo y mi hermano fuimos hijos de una madre soltera.

Comencé a residir en Estados Unidos cuando acompañé a mi abuela, la cual trabajaba como la sirvienta de una familia en Scottsdale, Arizona en 1964.  Eso fue por solo unos meses, y regresé a Nogales, Sonora, donde comencé la escuela primaria.

Después de los primeros dos años de escuela primaria en México, ingresé al tercer año en una escuela primaria en Glendale, Arizona, en 1967, y seguí viviendo con mi abuela. Mi primera maestra no hablaba español y no existía ningún programa bilingüe. El ingles que aprendí, lo aprendí de mi propia cuenta.

Al final del primer año en esa escuela, había ganado el primer premio por el mayor número de libros leídos en inglés por algún estudiante en mi clase.

La iglesia a la cual pertenecía en Glendale conducía todos sus servicios en español. Mi vida era verdaderamente bilingüe—de día en inglés en la escuela, y el resto del tiempo en español.

Desde mi niñez hasta que dejé la iglesia por completo, a fines de 1978, serví en varias puestos como predicador, maestro, y presidente de los niños y de los jóvenes. Oraba por los enfermos, muchos de los cuales afirmaron ser sanados después de mis oraciones.

Predicando en 1968 

La mayoría de esos años, estaba dispuesto a ir a cualquier parte del mundo a predicar lo que yo creía era la palabra de Dios. Antes de la edad de los 12 años ya había tenido experiencias que en ese entonces creía que eran divinas (por ejemplo, hablar en lenguas, el gozo de la salvación, el entusiasmo por predicar el evangelio a los que no eran "salvos").

Adopté las creencias de mi iglesia sin dudar nada.  Yo discutía con los demás niños de otras religiones con una convicción segura, pues no sabía yo más de lo que me habían enseñado en la iglesia acerca de la religión.
Mi futuro en la iglesia era bueno, y estaba contento en servir o en hacer la voluntad de lo que entonces creía que era “Dios.”

EL INICIO DE MI INTERÉS EN LA CIENCIA

En mi "laboratorio"

Cuando tenía como diez años de edad, comencé a desarrollar un interés intenso en la ciencia al oír noticias acerca de los valientes astronautas que se estaban entrenando para ir a la luna.

El estudio de la astronomía me llevó al estudio de la química, la física, la biología y de otras materias científicas. Muchas veces me pasaba hasta la media noche leyendo libros de nivel universitario sobre química y otros temas.

En ese mismo tiempo, mi abuela utilizó sus ahorros para permitirme desarrollar un laboratorio pequeño de química en la casa del anciano con el cual vivimos por cinco años (1969-1974).

Mis maestros notaron mi estudio de la ciencia y me ayudaron a inscribirme en clases de matemáticas en el Glendale Community College mientras estaba en el séptimo año de la primaria. No duré mucho en esa clase pues mi aptitud para la matemática no era la mejor.

El "astrónomo"

Pero fue a través de estos estudios independientes que comencé a descubrir que muchas cosas que los predicadores de mi iglesia decían eran muy diferentes a lo que los científicos decían.

Por ejemplo, mi pastor decía que los microbios eran un tipo de demonio, mientras que los científicos me decían que no eran más que organismos naturales pequeños que podían causar enfermedades.  Sin embargo, en ese tiempo yo creía que si estudiaba más a fondo cualquier contradicción entre la ciencia y la religión se podía resolver.


EL ESTUDIO DE LA BIBLIA ME LLEVÓ AL ATEÍSMO

Estudiando idiomas bíblicos como a los 16 años de edad

A la edad como de 13 o 14, me encontré con testigos de Jehová que parecían tener un estudio serio de la Biblia, y los cuales decían que mi creencia en la trinidad (la doctrina que Dios existe en tres personas: Padre, Hijo, y Espiritu Santo) era una forma de idolatría. Ellos también me decían que mis creencias estaban basadas en una traducción corrompida de la Biblia.

Por una parte, me quedaba avergonzado al ver que ellos parecían saber mas de la Biblia que yo. Por otra parte, yo quería que mi iglesia tuviera la razón.

Para mí, la oración y el estudio bíblico eran inseparables, y yo tenía la esperanza que si oraba, y estudiaba la Biblia en forma seria iba a convencer a los testigos, y a otros con creencias “falsas,” que las doctrinas de mi iglesia eran las mejores.

A la vez, comprendí que no podía solamente depender de lo que me decían mis pastores, porque otras grupos como los testigos de Jehová tenían maestros que decían cosas diferentes a  sus miembros.

El resultado principal de esas interacciones con los testigos de Jehová fue que existe una gran diferencia entre CREER y SABER si algo es cierto.

Si hubiera nacido en una familia de testigos de Jehová, seguramente hubiera aceptado lo que me enseñaban, de la misma manera que había aceptado lo que me enseñaban en mi iglesia.

Simplemente aceptar lo que mis ministros me decían no era una buena manera de saber que era una creencia verdadera; y nunca podría estar seguro de si mi Biblia estaba traducida bien o mal, si no podía leerla en sus idiomas originales.

Para saber cual pastor o iglesia tenía la razón, comprendí que  tenía que leer las fuentes bíblicas por mi mismo, y examinar todos los argumentos de primera mano.

Comprendí que necesitaba entonces aprender a leer mi Biblia en sus idiomas originales, y también tenía yo que comenzar a dominar las numerosas materias que afectaban la interpretación bíblica (por ejemplo, el estudio intenso de la historia, la sociología, la antropología, la filosofía, la teología, etcétera).

Sobre todo me prometí que la verdad era lo mas importante, no importando a donde me lleve.

Con esto en mente, comencé a aprender griego bíblico por mi propia cuenta a la edad de 14 años, con libros que compraba con dinero que ahorraba al trabajar cortando zacate los sábados, y con los ahorros de mi abuela. A la misma edad comencé a leer Teología Sistemática de Augustus H. Strong, un teólogo muy respetado en círculos evangélicos.
Al comparar los argumentos de  teólogos de mi orientación con los de otras denominaciones, me dí cuenta que había desacuerdos en muchos puntos importantes aun cuando todos estaban leyendo la misma Biblia.

Al estudiar la historia del cristianismo también pude ver que habían sucedido grandes cambios en muchas doctrinas, e incluso en lo que se llamaba la palabra de Dios.

A la vez, me fui dando cuenta que muchos eruditos bíblicos que conocían la Biblia de principio a fin, no creían que la Biblia era la infalible palabra de Dios, y muchos no creían en el Dios del cual me hablaban en mi iglesia, y en el Dios que yo creía que oía mis oraciones.

Para el día de mi graduación de la secundaria en 1977, ya había estudiado por mi mismo el hebreo, el griego, el arameo, el asirio, y muchos otros temas.

Cuando comencé mis estudios bíblicos en los años 1972 y 1973, yo deseaba que las creencias de mi iglesia permanecieran irrefutables, pero para ese día de mi graduación yo había descubierto que los pastores y teólogos de mi iglesia no habían estudiado la Biblia muy cuidadosamente, y no tenían razones sólidas para muchas de sus creencias.

Ninguno de los pastores que conocía, incluso uno de mi propia familia, podía leer su Biblia en los idiomas originales, ni podía confirmar que lo que había aprendido de sus superiores era correcto.

En estos tiempos, entonces, comencé a buscar otras iglesias con creencias que yo creía eran más bíblicas, y también pensaba algún día establecer una iglesia que se iba basar en las creencias bíblicas más puras.

A la misma vez, empecé a comprender que si la vida eterna dependía de servir al Dios verdadero, entonces era sumamente importante saber cual Dios era el verdadero.

Ya que muchos cristianos aceptan creencias falsas de sus ministros, esto también se tenía que aplicar a la creencia en Dios.  ¿Pues de dónde vino mi creencia en Dios, sino de mis padres y ministros?

Descubrí que otras religiones tenían defensas similares al cristianismo en cuanto a la existencia de su Dios o dioses. Comprendí que si hubiera nacido en uo casa hindú era muy probable que hubiera aceptado lo que los teólogos hindúes me decían como la verdad.

En sí, reconocí que era un ser humano falible, y podía estar en error en cuanto a cual Dios era el verdadero. Los sentimientos que yo atribuía al Dios verdadero, podían ser malinterpretaciones, o de origen puramente psicológico, o engaños de un dios falso.

Así que para el principio del 1978 tuve que también comenzar a  preguntarme:

¿Cómo sé si el Dios cristiano existe?
¿Cómo sé, incluso, si un Dios infinito, sea cristiano o no, existe?
¿Como podía saber si el Dios en el que creo, es un Dios falso, y el de las otras religiones es el verdadero?

Para fines del año 1978, había descubierto que todos los argumentos a favor del Dios cristiano tenían los defectos irremediables que he expuesto en mi libro.

En otras palabras, a través de años de estudio intenso, descubrí lo que muchos teólogos y eruditos bíblicos modernos habían descubierto.  Esto es, que es imposible saber si el Dios del cristianismo tradicional existe, o si la Biblia es la palabra de ese Dios.

Para mí, esto fue algo muy doloroso de descubrir,  pero tuve que ser sincero, y admitir que la manera de creer que había tenido desde mi niñez no tenía ninguna base. Aunque podía haber tenido un futuro bueno en las iglesias cristianas, tuve que ser honesto y abandonar lo que no era cierto.

Comencé a identificarme como ateo, o al menos, agnóstico.

En verdad mi abandono del cristianismo no fue debido a la búsqueda de placeres que se llaman mundanos en mi iglesia.  La vida mundana estaba lejos de mis pensamientos.

Al contrario, mi interés en la búsqueda de la verdad fue tan intenso que dedicaba casi todo mi tiempo fuera de la escuela al estudio de la Biblia, a los lenguajes, y a otros temas a tal punto que mi madre se preocupaba porque no salía mucho fuera de mi cuarto de estudio a jugar con mis compañeros.

Muchos de mis familiares no comprendían que la búsqueda de la verdad era el placer y la necesidad mas grande que podía tener.

En sí, el propósito de mi estudio era descubrir un apoyo sólido para mi vida cristiana y no para abandonar mi vida cristiana. Pero la verdad era lo importante, y descubrí que la verdad no era lo que me decían en mi iglesia, o en el cristianismo en general.

ENFRENTAR LA MUERTE COMO ATEO

Yo vi a la medicina, y no a Jesús, tener efecto

Durante últimos meses del 1978 y primeros meses del 1979 desarrollé una enfermedad rara y peligrosa que en sus estadios iniciales mostraba parecerse a un resfriado fuerte.

Ni yo, ni mis médicos, nos dimos cuenta que tan peligrosa era mi enfermedad hasta febrero de 1980, y para ese tiempo tenía una artritis en todas mis coyunturas que me causaba dolor 24 horas al día y por el cual era muy dificultoso aun moverme en lo más mínimo.

También no podía abrir mis ojos a causa de una inflamación fulminante, mi pulmón estaba dañado, sangraba de mi nariz, tenía un estómago que no sostenía su comida, tenía una tos que me sacudía de pies a cabeza, y un dolor de cabeza y cara que no me dejaba en paz. Se diagnosticó la enfermedad granulomatosis de Wegener, pero ahora se le conoce como poliangitis granulomatosa. Sin tratamiento uno puede durar solo meses.

Mis médicos me dijeron que tenía la probabilidad de morirme a los 21 años de edad. Muchos creían que eso me iba llevar otra vez a la iglesia.  Cómo hubiera deseado que existiera un Dios que me pudiera curar.

Pero yo sabía que la razón por la que estaba enfermo es precisamente porque un Dios, absolutamente bueno, todopoderoso, y que sabe todo de antemano no existía, y si existía no es algo que yo podría saber porque soy de conocimiento limitado.

Al enfrentarme a la muerte en esta forma, me dí cuenta que no era necesario aferrarme a ilusiones tales como la sanidad divina o la creencia en la vida eterna para poder sobrevivir a una enfermedad de esa magnitud.

Lo que sí sabía era que mi recuperación fue debido en gran parte a esfuerzos concretos de mi esposa y mi familia. Seres humanos conocibles, y no seres mitológicos incognoscibles, eran responsables por mi recuperación.

La terapia química que me dieron en el hospital en febrero y los meses siguientes de 1980 tuvo un efecto dramático, pero tuve que recuperarme por meses en la casa de mi abuela. Había quedado sin salud, sin dinero, y a mi esposa le habían quitado el trabajo mientras estaba en el hospital.
En lugar de lamentar mi condición, usé mi tiempo para educarme aún más.  El gran placer en investigar las verdades de este mundo una vez más produjo una vida feliz.

Cuando regresé a mis estudios en la Universidad de Arizona en 1981, decidí recuperar mi tiempo perdido con tomar solamente exámenes finales en varia materias sin nunca asistir a clases formalmente.

Completé los exámenes en muchas materias como griego, hebreo, y biología sin tomar esas clases formalmente. Así, pude completar 3 años de estudios en tres semestres, y logré superar un récord que no ha sido sobrepasado en el departamento de antropología al tomar el equivalente de 15 cursos en un semestre.

Mis estudios de antropología me sirvieron para estudiar en forma profunda si la evolución era  verdad, y también como se desarrollan las religiones humanas.  Descubrí aun más evidencia de que las religiones del mundo son de un origen puramente humano.

Aunque ya no creía que la Biblia era la palabra de Dios, de todos modos sentía una responsabilidad por informar al público de lo que yo había descubierto.

La Biblia era un documento que representa las creencias de una cultura antigua que no tenía el beneficio de lo que sabemos hoy sobre la ciencia.  Lo que sí es insensato es que tantos grupos de gente moderna toman esas creencias como si fueran totalmente ciertas hoy sin investigarlas más a fondo.

ESTUDIANDO LA BIBLIA EN HARVARD

Mi regreso mas reciente a Harvard
Mis calificaciones en la Universidad de Arizona posibilitaron la admisión a la Universidad de Harvard (Cambridge, Massachusetts) en 1983. Esto era un sueño porque sabía que la Universidad de Harvard generalmente acepta a los mejores estudiantes del mundo.

Sin embargo, en 1985, logré una Maestría en Estudios Teológicos, y aquí me encontré con otros que también se habían dado cuenta de que la existencia de Dios no es algo que se pueda saber.

En 1985 fui el primer mexicano-estadounidense admitido en el Departamento de Lenguajes y Civilizaciones del Cercano Oriente en la Universidad de Harvard para iniciar mis estudios para el Doctorado de Filosofía en Historia bíblica y Filología hebrea y semítica.

Durante mis estudios de doctorado tuve el privilegio de estudiar con alguno eruditos de renombre, incluso Frank M. Cross (1921-2012), considerado como uno de los eruditos bíblicos mas importantes del último siglo. Entre otras cosas, Cross había sido uno de los eruditos encargados de los manuscritos del Mar Muerto, y identificó el manuscrito mas antiguo de la Biblia en esos rollos.

Tales manuscritos han demostrado que la Biblia ha cambiado a través del tiempo en menor y mayor forma.  Cross mismo había sido estudiante del erudito más prominente que ha producido Estados Unidos, William F. Albright (1891-1971).

Dr. Frank M. Cross

Para mí Harvard era el paraíso terrestre que siempre buscaba.  Desde joven, mi sueño era estudiar, escribir y enseñar acerca de la Biblia, y Harvard me dio suficientes becas para dedicarme a mi vocación sin ningún obstáculo.

Así tenía yo el tiempo para leer hasta más de 120 libros por año sobre varios temas, y especialmente sobre los estudios bíblicos, la filosofía, la ciencia, la religión, la antropología, la ciencia política y la historia humana.

Lo sorprendente era que, además de pagar mis matrículas del doctorado, Harvard me daba un salario respetable simplemente por leer, escribir y sacar buenas calificaciones.
En Harvard también era común discutir las creencias con estudiantes de muchas orientaciones.  Aquí, las mejores mentes del mundo compartían ideas y argumentos en una forma que es difícil de encontrar en otra universidad.  Si uno tenía una creencia superficial, no iba a tomar mucho tiempo para que alguien lo descubriera.

En 1986, caí enfermo otra vez, y mis médicos una vez más creían que tenía solamente uno o dos años de vida.  Pero aunque no estaba completamente sano, llegué a ganar el puesto de profesor de hebreo bíblico en 1987 (oficialmente un Teaching Fellow).

Al final del año académico, mis estudiantes me evaluaron en términos muy positivos, y por tales motivos, Harvard me permitió enseñar un segundo y un tercer año de hebreo, algo que ningún otro estudiante de ninguna raza había logrado hasta ese punto.


La Universidad de Harvard 

En Harvard tuve el privilegio de estudiar más idiomas y dialectos antiguos y modernos (por ejemplo, asirio, babilonio, ugarítico, godo, heteo, y anglo-sajón). En fin, los estudios en Harvard me ayudaron a desarrollar aún más la habilidad de examinar cualquier creencia en una manera independiente para ver si es cierta o falsa.

En 1991, recibí mi doctorado, el primer mexicano-estadounidense que recibió uno en estudios de la biblia hebrea, en Harvard.
Pero como estaba tan enfermo e incapacitado, un buen empleo fue difícil de obtener. No podía caminar mucho o hablar bien debido a una baja función de mi sistema respiratorio. A veces tenia que andar en silla de ruedas, y con oxígeno.

PROFESOR ATEO DE BIBLIA EN LA UNIVERSIDAD ESTATAL DE IOWA

Con Barack Obama en 2007

Pero en 1993, obtuve un puesto temporal en la Universidad Estatal de Iowa. La calidad de mi enseñanza fue apreciada por otros profesores, y obtuve un puesto permanente.

En 1994, fui el fundador, y después director, del primer programa en el Estado de Iowa de estudios académicos  de Latinos Estadounidenses. Fue en ese puesto que llegué a conversar con algunos candidatos que fueron elegidos como presidentes de los Estados Unidos, incluso George W. Bush y Barack Obama, y discutir asuntos de religión y gobierno.

En 1995, mi enfermedad se desarrolló a tal nivel que mi vida estaba en peligro una vez más. Un tumor creció en mi garganta, y obstruía mi respiración. Estuve a punto de morir muchas veces.

Con algunos estudiantes de Biblia en Iowa

Cirugías en 1995 y en 1997 me dejaron como un hombre nuevo. Aunque nunca he estado en buena salud al 100%, pude ver que la ciencia médica, y no algún ser invisible, fue la que hizo la diferencia.

En las cuevas del Mar Muerto en Israel

Después de casi morirme en 1995, fui nombrado profesor del año de toda la Universidad en 1996. Sobreviví una cirugía por cáncer de la vejiga en 2012, y hasta esta fecha no ha regresado ese cáncer.

A pesar de estos problemas médicos, ascendí de profesor asistente a catedrático a tiempo completo (full professor), el rango más alto en mi universidad, el cual lo obtuve en el 2008.

Subir ese trayecto es algo muy difícil, ya que requiere la producción de nuevas investigaciones y descubrimientos, y además excelencia en la instrucción de estudiantes.

Ahora, en el 2016, he escrito 10 libros (8 como único autor, y 2 como redactor). He escrito numerosos artículos sobre diferentes materias, incluso sobre la ciencia y la biblia, la salud en el mundo antiguo, y sobre la religión y la violencia. A través de 23 años en la Universidad Estatal de Iowa, he educado a miles de estudiantes que tomaron mis clases sobre la Biblia.

A la vez dedico mi vida a exponer los peligros de las creencias en seres invisibles.  Uno de los peligros es la creencia que es justo matar a los seres humanos que no creen en sus doctrinas.

Esto lo estamos viendo en forma concreta en los ataques de terroristas, muchos de los cuales creen que Dios los manda, y en verdad la Biblia está repleta de personas que similarmente creen que Dios manda matar a otros seres humanos, incluso niños y mujeres (1 Samuel 15:1-3).

Creo que estas experiencias personales son suficientes para demostrar que un ateo o agnóstico no tiene que vivir una vida amargada, infeliz, o no productiva.
Al contrario, mi descubrimiento que la existencia del Dios cristiano es improbable, o que nunca se podrá conocer, me ha hecho aun más productivo, y realista acerca de la vida. Un ateo nunca va a matar a otros porque crea que un dios invisible así lo dice.

Mi esposa, Cindy, y yo somos ateos
Soy más feliz ahora que nunca, y sé que, en vez de confiar en ilusiones, nosotros lo seres humanos tenemos que tomar la responsabilidad por hacer un mundo mejor.

El pobre, el enfermo y otros desamparados necesitan ayuda concreta en este mundo, y no promesas de una supuesta vida mejor en el venidero, y no confianza en un ser supuestamente infinito cuya existencia no se conoce ni se puede conocer.

Mi placer está en divulgar lo que yo he descubierto como la verdad a aquellos que deseen escucharme.


Con Richard Dawkins y otros ateos

*NOTA SOBRE LA DEFINICIÓN DE ATEO Y AGNOSTICO: En el uso filosófico común, un ateo niega la existencia de Dios, o vive una vida sin referencia a ningún dios.  El agnóstico afirma que la existencia de Dios no se puede conocer, o no se conoce en base de la evidencia presente.

Mi concepto propio es que uno no puede decir si es ateo o agnóstico hasta que se exponga cual definición de Dios está en cuestión. Por ejemplo, si Dios se define simplemente como un ser infinito, uno puede ser agnóstico con respecto a esa creencia (es decir, se puede afirmar que no se puede conocer la existencia de tal ser, si es que existe, porque el ser humano es un ser finito). A la misma vez decir que existe un ser infinito, no es decir algo de mucho significado.

Pero si Dios se define como un ser inmutable, absolutamente bueno, omnisciente, todopoderoso, y creador del universo y del ser humano, entonces, en base a la lógica, se diría que tal ser no puede existir si se admite la existencia del mal en el mundo (esto es explicado en el capítulo 3 de ¿Se puede saber si Dios existe?). Si se usa esta definición de Dios, entonces yo me caracterizo como un ateo.
En sí, cualquier persona que  afirma que la existencia de Dios no se puede conocer, es en la práctica un ateo si vive su vida sin ninguna referencia al concepto de un dios de cualquier tipo. La verdad es que muchos que profesan creer en Dios también viven, en términos diarios, como ateos, si sus decisiones no están directamente basadas en la existencia de un ser divino.

Mi único libro en español, publicado por primera vez por EDICIONES DE FILOSOFIA APLICADA (Lima, Perú), 2000.

Mis debates con William Lane Craig, el famoso apologista cristiano, Juan Valdes  (sobre la creación y la evolución) y  Keith Darrell (sobre la moralidad bíblica) están en inglés.

Mi madre, Magdalena Avalos (Bernal)  y abuela, Refugio Avalos, sin las cuales no hubiera tenido éxito en la vida

(Publicado originalmente el 25 de marzo del 2016 en:
https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=101517011624262&id=101488861627077
Corrección para la presente versión de Manuel Paz y Miño).





jueves, 18 de junio de 2020

SER ATEO NO ES SUFICIENTE

Manuel Abraham Paz y Miño, Lic. en Filosofía, Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), y M.A. en Ética Aplicada, Universidad de Linköping (LIU)
Correo-e: mapymc@yahoo.com


Desde la Ilustración la religión fue herida de gravedad especialmente en Europa, aunque no de muerte, como lo evidencia el reavivamiento religioso en los EE.UU. y los países anteriomente socialistas favorecedores del ateísmo, la filosofía materialista y la ciencia. Con todo, alrededor del mundo además de las mayorías creyentes fideístas encontramos tanto a gente religiosa que puede ser crítica de su propia fe como no religiosa que puede ser deísta, agnóstica o atea.
El deísta ya dejó de creer en la religión convencional pero cree en algún ser supremo creador del mundo aunque no interventor en él. El agnóstico puede ser indiferente al problema de Dios o simplemente renuncia a todo pronunciamiento sea a favor o en contra y con el tiempo quizá puede volverse o creyente o ateo. El ateo está seguro que no hay ningún dios pero puede tener más de una actitud frente a la religión. Puede haber ateos silenciosos o declarados.

Ateos encubiertos
Si los ateos son silenciosamente cautos con respecto a su incredulidad la encubrirán puesto que no querrán hacerse problemas con el resto de sus familiares o amigos creyentes. Incluso asistirán a ritos religiosos por causas familiares, amicales o profesionales participando cuales creyentes para así evitar ser segregados o peor aún ser rechazados y ganarse problemas en un medio social predominantemente religioso. Aunque piensan que no hay ningún dios y son indiferentes con respecto de las creencias religiosas, pueden ir a la iglesia no sólo para socializar sino también para participar de ceremonias como el bautismo, el matrimonio o el entierro de alguien, perpetuando, con su asistencia a los mismos, la creencia y dependencia en lo sobrenatural no comprobado. El problema con los ateos pasivos y clandestinos es que ellos están en complicidad con la religión con su silencio y participación en los rituales religiosos que perpetúan la creencia y dependencia en seres invisibles sobrenaturales. Por supuesto, al mismo tiempo en esa clase de situación pueden mantener sus trabajos (u obtener mejores), amigos y seres queridos que son más o menos creyentes como la mayoría de peruanos lo son. Hay ateos que quieren estar en el medio, así que dicen que son "agnósticos". Temen las represalias de la iglesia o ser boicoteados en los medios de comunicación o perder sus seguidores políticos, clientes, lectores o público.
Este tipo de ateos encubiertos incluso pueden tener padres, parientes cercanos o cónyuges quienes son practicantes religiosos y de esa manera no quieren estar en conflicto con sus seres queridos. Pero los conflictos son inevitables en matrimonios con miembros con dos puntos de vista diferentes de la vida. Los niños serán educados finalmente según una ética atea o moral religiosa. Aunque los esposos con visiones distintas pueden llegar a algún trato acerca de tan importante asunto como es la educación de los niños, uno de ellos puede ceder. Si el ateo cede, su ateísmo está condenado a muerte y será reemplazado por alguna religión. Por supuesto el ideal de los no creyentes, y los creyentes, es que sus cónyuges sean de su misma opinión para evitarles conflictos a sus hijos. Así, es muy importante que existan grupos o asociaciones de no creyentes en los dioses o las religiones en los cuales tanto los varones como las jóvenes se conozcan y dado el caso se formen parejas.

Ateos declarados
Por otro lado, los ateos activos se declaran abiertamente no creyentes en ningún dios o religión. Sus parientes y amigos saben su posición muy bien –así como los que le piden su opinión sobre la fe o limosnas para alguna caridad cristiana--. Tales infieles de la religión son sinceros respecto a su increencia en Dios y en cualquier religión y pueden ser respetuosos de las religiones y los creyentes, es decir, no se burlan de ellos ni mucho menos los insultan. Pero también puede haber ateos activos muy ácidos en sus críticas de las creencias religiosas llegando al punto de la intolerancia.

Ateos de derecha y de izquierda
Políticamente hay tanto ateos izquierdistas como derechistas en el Perú –y claro creyentes en ambos lados. Los primeros pueden ser marxistas o anarquistas, y los segundos pueden ser liberales o ultraliberales (esto es, mercantilistas). Los marxistas, por supuesto, han perdido número, prestigio y credibilidad en el Perú principalmente a causa de la guerra sangrienta entre el grupo maoísta derrotado "Sendero Luminoso" y el Estado peruano vencedor entre las décadas de 1980 y 1990, y ciertamente también a causa de la claudicación ideológica de muchos de ellos por la caída del Muro de Berlín y el fracaso del marxismo realmente existente en los llamados países socialistas. Debido a la gran pérdida entre los jóvenes de seguidores marxistas, los anarquistas han tenido cierto reavivamiento en los años últimos especialmente a través de algunas bandas de rock, reediciones populares de sus pensadores clásicos incluyendo al peruano Manuel González Prada y, por supuesto, algunos periódicos de diversos grupos pequeños de anarquistas peruanos.
Por supuesto que también hay un repunte de los movimientos nacionalistas e indigenistas y de los grupos liberales.

No es suficiente ser sólo ateo
Por eso no basta ser o declararse sólo ateo, esto es, un no creyente en los dioses o las religiones. Un ateo per se no es necesariamente una persona ética o decente –aunque manifestarse como tal en sí ya es un acto sincero, valiente y heroico en medio de una sociedad supersticiosa y atrasada. Por todo el mundo se puede encontrar tanto ateos egoístas o hipócritas e incluso racistas como ateos fraternales o sinceros y hasta filantrópicos. Ciertamente los ateos no creen en ningún dios pero algunos de ellos, sin mayor base racional y científica, pueden no ofrecer argumentos filosóficos o peor, pueden ser seguidores de la astrología o de alguna otra pseudociencia e incluso de supersticiones y afirmaciones paranormales.
Así sería mucho mejor si los ateos fueran también convencidos y practicantes de valores como la honestidad y el coraje, conocedores y favorecedores del conocimiento científico, y así cuestionadores de las creencias sobrenaturales, paranormales y no comprobadas. Y sería excelente que se agruparan y hagan oír su voz, si no la mayoría de ellos a través de los medios de comunicación convencional, a través de Internet publicando páginas web y bitácoras o blogs de opinión. Felizmente en el Perú ya hay varios grupos activos de ateos, humanistas y racionalistas que, aunque pequeños, están en crecimiento. Y de seguro aparecerán más ya que conforme hay más grupos fundamentalistas paralelamente aparecen los grupos que los cuestionan.

(Publicado originalmente el 26.01.2009 en: https://humanarazonperu.blogspot.com/2009/01/ser-ateo-no-es-suficiente.html?m=1)


EL ATEO FRENTE A LAS CREENCIAS

Dante Bobadilla Ramírez, Lic. en Psicología, Universidad Inca Garcilazo de la Vega (UIGV),  Mag. en Psicología clínica y doctorando, Universidad de San Martín de Porres (USMP)
Correo-e: ldbobadilla@gmail.com


Una postura muy común entre los creyentes consiste en afirmar que el ateísmo es otra forma de creencia, y que el ateo también tiene fe en algo. Esta es otra de esas ideas simples y espontáneas que surgen desde el desconocimiento absoluto, y confirma que las personas son capaces de hallar respuestas de todo tipo con solo intentarlo. Es una capacidad humana que ha permitido abrazar toda clase de creencias, no solo religiosas, en la búsqueda de respuestas a toda clase de inquietudes. Las creencias religiosas son solo una de las muchas clases de creencias que conviven en la mente de las personas. Todas las creencias humanas han surgido como intentos simples de explicar cosas que no se entienden. Esto ha sido así desde el origen de la humanidad, por lo menos desde que se tuvo conciencia. Y es solo por esto que siempre hemos convivido con creencias de todo tipo, no solo religiosas, repito. Hay creencias sobre deidades, pero también otras creencias místicas sobre diversas entidades como espíritus (buenos y malos), fuerzas ignotas como “la energía”, (sea de la madre Tierra, del Cosmos, las piedras, Machu Picchu o lo que se les ocurra), la conjunción de los planetas, el karma, la influencia de la naturaleza (montes, bosques, aire, agua, etc.). La única ventaja de las religiones dominantes es que han sabido dejar por escrito sus creencias, contar buenas historias, organizarse mejor y, sobre todo, aliarse con el poder. Esa es toda la diferencia. Lo cual no impide que la gran mayoría de las personas conviva con un verdadero sancochado de creencias en la cabeza, ya que a la par de sus creencias religiosas, permanecen llevándose por la superstición, el ocultismo, la chamanería, la brujería, la santería, la astrología y otras muchas formas de creencia bastante extendidas. Si bien es cierto que la cara más visible de las creencias populares es la religión, eso no debe llevarnos a ignorar que la gran mayoría convive aun con una amalgama de creencias muy amplias y diversas. Por algo son todavía muy populares los brujos, chamanes y curanderos, así como la venta de toda clase de supercherías místicas y milagrosas.

Un ateo es alguien que simplemente está liberado de creencias y que no necesita creer. Esto es importante destacar, pues hay además ciertas condiciones psicológicas que llevan a las personas abrazar ciertos tipos de creencias, además de la ignorancia, por supuesto. De hecho existe el tipo de “personalidad mística”, muy bien descrito por la psicología. Pero sigamos con el ateo. Decíamos que el ateo no tiene esta necesidad de creer. No es que el ateo tenga otra creencia sino que no tiene ninguna. Para el ateo bastan las explicaciones racionales de la ciencia o incluso ninguna. Muchos ateos son gente práctica que vive confiando en conocimientos extraídos de comprobaciones fácticas, y no les interesan cosas misteriosas como “la trascendencia de la vida”. Unos tenemos incluso el arrojo de enfrentarnos a las supersticiones más populares, como el de pasar por debajo de una escalera sin ningún temor. Otros, prefieren las explicaciones de la ciencia y las buscan. Por supuesto, los creyentes también insisten en que la ciencia es otra clase de creencia, pero siguen en un error. Las matemáticas, por ejemplo, no son creencias. Si usted cuenta cinco dedos en cada una de sus dos manos puede estar seguro de que tiene diez dedos en total. La física es el estudio de la realidad y sus enunciados son comprobables, por lo que no hace falta creer a ciegas, como en el caso de las creencias irracionales. Basados en los datos de la ciencia física los científicos pueden programar un viaje por el Sistema Solar hacia un planeta específico, algo que no sería posible si fuera una creencia, pues las creencias no se sustentan en la realidad sino en la fantasía. Para decirlo de modo más simple: una creencia es una idea que surge de la imaginación y pervive en la fantasía, mientras que el conocimiento científico surge desde la realidad y se somete a comprobación experimental. Es una enorme diferencia. De ninguna manera pues puede sostenerse que la ciencia es otra forma de creencias. Quien afirma tal cosa simplemente no conoce lo que es la ciencia.

Por último, hablemos de la fe. Para decirlo de una manera simple, la fe es una especie de obsesión que lleva a creer ciegamente en algo que no existe, no se puede ver ni se puede comprobar, y que por lo tanto permanece solamente a nivel de la fantasía y la retórica. Por eso es propio de la charlatanería mística, donde cualquier cosa puede ser dicha sin temor, pues no hay forma de comprobarla. Este es el arte de los predicadores que hablan de cosas tan misteriosas como la “voluntad de Dios”. Todo lo que requiere de fe, lo hace porque al no ser parte de la realidad, no hay otra manera de convencerse de su certeza más que por un acto de fe, es decir, por el puro deseo de creer. Hasta cierto punto, la fe podría ser una especie de perversión mental consistente en otorgarle características reales a cosas que solo existen en la imaginación y el discurso. Cuando ocurre esto a nivel de las fantasías personales, entonces hablamos de psicosis. No necesitamos de la fe para percibir la realidad, pues para ello bastan los sentidos. La fe es una exigencia mística impuesta por los charlatanes para que la gente admita sus enunciados sin exigirles pruebas de lo que dicen. Para colmo, les hacen creer que tal sometimiento mental es una virtud. Y no cualquier virtud, sino la más importante.

Cada vez que la ciencia encuentra respuestas que destruyen creencias, los creyentes huyen más lejos para refugiarse en los rincones donde la ciencia aun está conjeturando, aunque tengan ya teorías muy fuertes, como el origen del universo y de la vida. Muchos creyentes siguen predicando sus pamplinas acerca de cuestiones que ya han sido plenamente explicadas por la ciencia, pero que los creyentes siguen ignorando o prefieren combatir porque ataca los principios de su fe, como es el caso de la evolución de las especies. Incluso han llegado a prostituir la ciencia para socavar sus cimientos y vender sus embustes en empaques seudocientíficos. Así han llegado al ridículo de montar una “ciencia cristiana” con teorías descabelladas como el “diseño inteligente”. Toda “ciencia cristiana” es una seudociencia que, detrás de sus conceptos enrevesados, sigue basándose en creencias de la religión, como la voluntad de un ser supremo. Al final, esta seudociencia cristiana siempre necesita apelar a la intervención divina para explicar el “misterio” con el que ha chocado. Nada nuevo, en realidad.

El ateo no es pues otro creyente. Es solo alguien que no necesita creer y que prefiere la realidad antes que la fantasía. La vida de un ateo es mucho más simple, no necesita de oraciones para esperar ayuda divina, ni de charlatanería dominical, ni de ritos. No necesita creer en la vida eterna para controlar su angustia existencial, ni en la salvación de las almas para confrontar su temor a la muerte. El ateo se conforma con lo que hay. No necesita llenar la casa de espíritus para sentirse acompañado. No requiere pedir ayuda a seres imaginarios mediante rituales absurdos. No requiere de bendiciones, amuletos o talismanes para sentir confianza en la suerte. El ateo, es, en suma, una de las personas más cuerdas y mentalmente más sanas.

Si me preguntan qué te puede llevar al ateísmo la respuesta más simple e inmediata es el conocimiento. Pero no cualquier conocimiento. Si eres un especialista en cualquier área específica de la ciencia, como la medicina o la química, eso no te llevará al ateísmo porque esos conocimientos no tienen conexión alguna con tus creencias. No todas las especialidades de la ciencia colisionan necesariamente con las creencias religiosas, por lo que no es raro encontrar cierta clase de científicos creyentes, aunque la mayoría de ellos probablemente hayan descartado ya muchas de sus supersticiones. La mística religiosa se mantiene a pesar de los conocimientos científicos, a menos que colisionen con enseñanzas religiosas. Para los creyentes, el cielo sigue siendo desde la más remota antigüedad, el escenario místico por excelencia. Todavía hoy se habla del cielo como el lugar donde reside Dios. Pero hoy, gracias a la ciencia, sabemos que no existe ese lugar místico descrito por las creencias religiosas. Sin embargo, esta comprobación fáctica no ha eliminado las creencias místicas alrededor del cielo. Nada ha cambiado para las religiones. Lo que ha pasado es que mantenemos en paralelo el conocimiento científico de la atmósfera y las creencias místicas del cielo. Esto mismo ocurre con muchos científicos que llevan en paralelo sus conocimientos junto con sus creencias, como los médicos que actúan usando sus conocimientos de los principios biológicos que gobiernan el organismo y, sin embargo, siguen invocando ayuda divina. Esto es algo que solo la psicología puede explicar.

Finalmente, estoy convencido de que no hay mejor cura para el mal de las creencias que el conocimiento de esas mismas creencias, es decir, su historia. ¿Por qué la gente no cree en Supermán? Porque todos saben que se trata de una historieta creada por un autor. Y lo mismo pasa con Papa Noel, en quien la gente deja de creer apenas conoce el origen de este mito. Conocer el origen de una creencia puede ayudar mucho a desmontar el mito. Lamentablemente esto es algo que no se enseña. Solo se les enseña la Biblia pero ignoran los orígenes y vericuetos que han pasado los libros de la Biblia a lo largo de 5 mil años. Pero resulta sorprendente y desalentador que en pleno siglo XXI una cuarta parte de personas siga creyendo literalmente en lo que dice la Biblia.

En resumen, podría decir que un ateo es alguien que simplemente conoce el origen de las creencias religiosas, así como la historia y los mitos de los pueblos antiguos, pero sobre todo, la historia de las religiones. A nosotros ya no nos cuentan cuentos. Y, en efecto, es cierto que la verdad nos hace libres.


EUPRAXOFIA # 9: ATEÍSMO


Lima, julio-agosto del 2020

Contenido

Dante Bobadilla Ramírez, Lic. en Psicología, Universidad Inca Garcilazo de la Vega (UIGV),  Mag. en Psicología clínica y doctorando, Universidad de San Martín de Porres (USMP)

SER ATEO NO ES SUFICIENTE

Manuel Abraham Paz y Miño, Lic. en Filosofía, Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), y M.A. en Ética Aplicada, Universidad de Linköping (LIU)

DEL CRISTIANISMO AL ATEÍSMO: MI EXPERIENCIA PERSONAL

Héctor Ávalos, Mag. en Teología y PhD en Estudios bíblicos y del Medio Oriente,
Profesor de Estudios religiosos, Universidad Estatal de Iowa

ATE@ VERSUS TRES DEFINICIONES DE DIOS 
Nick Sarmiento Alvarado, Bachiller de Ciencias, España, y operador maquinista, Holanda

RELACIONES ENTRE ATEÍSMO, FILOSOFÍA, MISTICISMO Y RELIGIÓN
Omar Hermoza Delgado, Artista plástico y autor independiente 

Daniel Galarza Santiago, Pasante de Filosofía, Universidad de Guadalajara y autor del blog El escéptico de Jalisco

Olger Antonio Chávez Sánchez Silva,  Diseñador, crítico autodidacta y autor del blog Humanismo Naturalista Científico

Por Manuel Paz y Miño, filósofo y docente

(Sabiduría para la buena vida)

RESEÑA CRÍTICA: González-Hurtado, José Carlos (2024). "Nuevas evidencias científicas de la existencia de Dios". Barcelona: Roca Bolsillo, pp. 428.

  Por Manuel A. Paz y Miño Conde , filósofo peruano El autor, Doctor en Derecho y en Ciencias Económicas y Empresariales, y presidente de la...