lunes, 20 de abril de 2026

RESEÑA CRÍTICA: González-Hurtado, José Carlos (2024). "Nuevas evidencias científicas de la existencia de Dios". Barcelona: Roca Bolsillo, pp. 428.

 

Por Manuel A. Paz y Miño Conde, filósofo peruano

El autor, Doctor en Derecho y en Ciencias Económicas y Empresariales, y presidente de la EWTN España, filial de la cadena de televisión católica estadounidense, pretende demostrar en base a la lógica, las matemáticas y las teorías científicas actuales vigentes que Dios existe. Y de esa manera, zanjaría el clásico antagonismo entre ciencia y religión.

Destacan en el libro, de modo general, las reseñas históricas y las explicaciones asequibles para el público general de teorías científicas como la del Big Bang y la evolución que para el autor son las evidencias “científicas” de que Dios existe.

Otro punto destacable del libro es que nos dice brevemente quienes son los muchos científicos e intelectuales, creyentes o no, que cita en los pies de página respectivos.

Mas a lo largo de la obra, también destacan diversas falacias, como los argumentos ad-hominem abusivos o ataques contra los ateos al presentarlos como: desgraciados (p. 21), maniáticos (p. 22), idiotas (p. 28), soberbios (p. 202, n. 3, 423-424), adanistas (p. 227), amorales y pesimistas (p. 273), hombres de fe (p. 337), es decir, los muestra irracionales, ciegos y testarudos ante las pretendidas demostraciones que, según el autor, no deben dejar lugar a la duda ni a la increencia en lo sobrenatural. En definitiva, para él quien no acepta sus supuestos argumentos irrebatibles lo hace por capricho, otra falacia.

De esa manera, comete lo que él mismo critica en los ateos antirreligiosos e intolerantes de la religión que se burlan de los creyentes o los tratan de ignorantes, supersticiosos y fanáticos.

Además, González-Hurtado comete la falacia ad-hominem circunstancial al afirmar que el ateísmo es más un asunto de los académicos de letras que de los científicos (pp. 23-24). Es como, por ejemplo, se pretendiera minimizar a González-Hurtado, que por tener doctorados en derecho y economía, no tiene autoridad para hablarnos de ciencias naturales.

También presenta falacias ad-populum para sustentar su tesis al sostener que: la religiosidad va en aumento en los jóvenes (de los EEUU), “la mayoría de los científicos son teístas…mientras que solo una minoría…se consideran agnósticos y ateos” (pp. 20-21 y también 399-401), o el ateísmo es mundialmente minoritario (p. 23). O el argumento ad-verecundiam o la falacia de la autoridad: muchos grandes científicos han creído en la existencia de Dios, son teístas (pp. 22-23).

Se presenta, de modo semejante a muchos creyentes, como conocedor de la voluntad divina al decir “Si Dios de forma deliberada no mantuviera la existencia de cada uno de nosotros, en ese mismo instante dejaríamos de ser (p. 25).

Rechaza el caso de la vida humana como producto del azar (p. 26). Pero se olvida que en la infinidad de galaxias, sistemas solares, y planetas solo unos cuantos podrían albergar vida incluso semejante a la de la tierra. La misma evolución de la vida en nuestro planeta denota “azar y necesidad” (como Jacques Monod ya nos lo hizo saber en su obra del mismo nombre de 1970).

Menciona la condena a morir en la hoguera de Servet por el protestante Calvino (p. 27) pero no la de la Inquisición católica contra Bruno.

Afirma también que la ciencia, la historia y la lógica pueden arrojar mucha luz sobre las alternativas de cuál es el Dios o la religión verdadera (p. 29). He ahí el meollo del asunto: tratar de comprobar científicamente la existencia de un ser que se supone está más allá de la realidad material y natural que estudia la ciencia, una contradicción.

Dice “no creer en absoluto en un Dios traidor, tirano y vengativo... desde que el hombre anda sobre la tierra tiene tendencia a aplicar a Dios sus propios rasgos, y las propias flaquezas” (p. 35). Pero, ¿no se presenta así al dios del Antiguo Testamento cuando se arrepiente de haber creado al hombre por su inmensa maldad y por eso mandó el diluvio (Génesis 6: 6-7)? ¿O cuando se lee ahí que es un dios celoso, castigador de la desobediencia de los padres hasta la cuarta generación (Éxodo 20:5)? ¿O cuando mando matar no solo a hombres sino también a mujeres, niños y bebés (1 Samuel 15:3)? Es más complicado aceptar la existencia de un ser así que en uno amoroso como el presentado por Nuevo Testamento (Juan 3:16) pero que mantiene su naturaleza justiciera y, por ende, condenatoria (Juan 3:18) e iracunda (Juan 3:36).

El autor habla falazmente de fe atea (pp. 51, 61, 125, 287) o credo ateo (p. 102) equiparando así la creencia religiosa con la postura filosófica negadora de la existencia Dios, que afirma simplemente que no hay pruebas concretas de ésta.

Menciona otra vez falazmente que los nazis alemanes y los fascistas italianos promovían el ateísmo (pp. 96-97, 107). Pero olvida que Pío XI llamó a Mussolini el “Hombre de la Providencia” al propiciar en 1929 la creación del Estado de la Ciudad del Vaticano, hacer del catolicismo la religión oficial de Italia y dar beneficios económicos a la Iglesia católica; y tampoco recuerda que Pío XII, llamado el Papa de Hitler, calló y fue neutral ante las agresiones criminales de los nazis.

Minimiza la teoría de los multiversos, llamándola “ficción mental para eludir la muerte” (p. 12) y contraria al principio de parsimonia (p. 123). No obstante, si se trata de fantasías para negar el fin de la vida y postular una existencia o consciencia post-mortem, la religión es la más antigua y exitosa, al proporcionar a los creyentes en ella, consuelo y esperanza en el más allá.

Califica de falsedad y “leyenda negra” “que la ciencia está enfrentada a Dios” (p. 135). Pero omite el caso Galileo y las reacciones furibundas contra Darwin por parte de los creyentes, científicos o no, cuando apareció su obra El origen de las especies.

Dice también que “El universo y nuestro mundo es antrópico, es decir, permite el sostenimiento de la vida humana” (p. 152). Y que la ciencia “ha establecido que hay más de doscientos parámetros que son necesarios para que cualquier planeta sea susceptible de albergar vida” (p. 164). Pero, otra vez, no menciona que hay una enorme cantidad de mundos donde no se cumplen esos parámetros y, por ende, no tienen vida y, por lo tanto, habría, alguna cantidad de planetas que sí podrían tenerla, al menos del tipo que conocemos basada en el carbón o en otros elementos como el silicio, por, ejemplo.

González-Hurtado sostiene, al igual que la postura oficial de la Iglesia católica y otras ramas del cristianismo, a excepción de los cristianos fundamentalistas como también los judíos literalistas y los musulmanes, que la evolución es producto de la intervención de Dios (pp. 241-244) pero acepta al mismo tiempo que esta teoría científica “ni aprueba ni desmiente la existencia de Dios” (p. 246). Sin embargo, postular que un ser supremo dirigió la evolución de la materia y la vida puede llevarnos a contradicciones como la siguiente: si la evolución fue dirigida por Dios, entonces gracias a su intervención cayó un meteorito en el Golfo de Yucatán para que se extinguieran los dinosaurios y, de ese modo, los pequeños mamíferos evolucionaron, para dar origen a nuestra especie. Es decir, ¿Dios se equivocó y arrepintió de la existencia de los dinosaurios (así como cuando vio la maldad humana y envió un diluvio universal)? Eso sería más complicado que hacer que evolucionen y surjan los seres humanos sin necesidad de que aparezcan y se exterminen esos grandes reptiles.

Llama monomaniacos a los evolucionistas que “pretenden explicar con la teoría de la evolución toda la realidad, material e inmaterial, …” (p. 264), afirma que “[l]a mayoría de los neoateos” son “furibundos defensores del evolucionismo” (p. 265), y que el evolucionismo lleva al “racismo científico” ya que “las llamadas a sobrevivir, están más evolucionadas y son “superiores” a otras” (íd.). Y si hubo seguidores del dawinismo social de principios del siglo XX que promovieron la eugenesia y el racismo, (p. 272) de ahí no se puede generalizar falazmente diciendo que todos los evolucionistas ateos lo hacen actualmente.

El evolucionismo ateo, asegura, produce “un profundo desdén o incluso desprecio hacia el ser humano” (p. 277) ya que si es “un producto más o menos afortunado de un proceso evolutivo no dirigido, entonces el ser humano es poco más que una cucaracha que puede realizar procesos complejos…” (p. 278). Nuevamente, de la manera como lo dice, presenta a los ateos como asesinos en potencia. Si bien es cierto que somos una especie viviente más, como las miles que hay sobre la tierra, eso no significa que, al no haber un Dios que nos haya creado a su imagen y semejanza, y por ende no seamos “especiales” o superiores a los demás seres vivos en ese sentido, eso no nos quita nuestra dignidad, respeto, derechos y deberes como humanos con respecto a nuestros congéneres, otras especies sintientes e inteligentes y el medio ambiente.

Añade a continuación, no es casual “que prácticamente todos los genocidas hayan sido ateos y que la inmensa mayoría de los holocaustos se hayan practicado en nombre de ideologías ateas” (íd.). Otra vez, no menciona que los nazis, que diezmaron a los judíos, no promovían el ateísmo, de modo semejante a como, en la actualidad, el gobierno fundamentalista de Israel mata no solo a hombres sino también a mujeres y niños palestinos en Gaza.

Declara también que las religiones que creen que Dios creó al hombre “tienen necesariamente que dar más dignidad al ser humano y, por tanto, protegerlo más que si se piensa que no hay nada singular en nuestra especie” (íd.). No obstante, la historia desmiente una y otra vez eso: los europeos cristianos consideraron inferiores a los habitantes de otros continentes y por ello los conquistaron, maltrataron, explotaron y asesinaron. En nombre de la fe de muchas religiones se han producido persecuciones, guerras y masacres como la de católicos contra herejes, paganos, musulmanes y protestantes, musulmanes contra hindúes, etc.

Al mandamiento religioso de no matar “que protege a ancianos, enfermos, niños y bebés, se opone la ideología atea que promueve el infanticidio, aborto, eutanasia, hibridación humana y algunas otras prácticas propias del doctor Mengele” (p. 279). Sin embargo, lo único que proclama el ateísmo es que ningún dios existe, no lo que le achaca. Por otro lado, la consideración que la humana es otra especie más no le quita sus capacidades únicas como tal y, por lo tanto, su valor y dignidad. Y, otra vez, no es necesario ser ateo para matar niños y mujeres embarazadas como lo hicieron los israelitas al mandato, según cuenta la Biblia, de Dios como mencionamos antes.

El autor afirma que “la visión atea es incompatible con la existencia de obligaciones morales” a diferencia de la visión “religiosa” (p. 285). ¿De dónde saca esa conclusión? Las ciencias sociales y la realidad nos indican que las personas son influenciadas por la moral dominante de las sociedades de las que forman parte, a excepción de unos cuantos que no necesariamente son ateos. Es decir, la cultura influencia en sus miembros de ahí que podamos encontrar ateos en medio de mayorías creyentes con prácticas morales semejantes a estos. Ya que el autor muestra algunas estadísticas para apoyarse debe ver las de los delincuentes presos en las cárceles donde se muestra que la mayoría es creyente.

Sobre la propaganda atea “Probablemente no hay Dios. Ahora deja de preocuparte y disfruta de la vida” dice que “[l]a experiencia nos enseña que, cuando se tiene esperanza, la preocupación es infinitamente menor que cuando no se tiene y nada que tenga significado se disfruta menos que aquello que no lo tiene” (p. 286). Pareciera que desconoce que los ateos, como cualquier ser humano, ponen sus esperanzas en diversas cosas e incluso personas mientras viven y así tienen su propio sentido de la vida.

El libro afirma que “la ciencia –y también la biología— impone la idea de Dios” (p. 301), pero eso es una interpretación basada en la creencia. También dice que todos somos religiosos naturalmente (p. 331), pero, ¿qué significa eso? Ciertamente, nacemos con la capacidad de tener creencias en lo sobrenatural como en la de aprendizaje de un lenguaje, ambas capacidades producto de la evolución de nuestra especie, pero si no se dan las condiciones adecuadas para desarrollarlas no seremos creyentes en tal o cual divinidad o incluso no dominaremos un lenguaje humano si no se nos ha criado entre personas.

La aparición de la creencia en lo sobrenatural, producto del desconocimiento y el temor, dio ciertamente en los albores de la humanidad, explicaciones y esperanzas a nuestra especie: el mundo y lo bueno y lo malo que sucedían en él se debían a las fuerzas y deseos de seres invisibles que no podíamos controlar y ante la injusticia, el dolor y la muerte que sucedían, la esperanza de una justicia y una existencia post-mortem servían de consuelo aunque no se los podía probar. Tales creencias, por ende, han ayudado a nuestra especie a sobrevivir desde su aparición y en gran parte de su existencia como tal, son un producto de nuestra evolución biológica y social.

Sustenta falazmente, como de costumbre, además que “[e]l ateísmo es una fe y se practica como una religión” (p. 336) cuando es todo lo contrario: el creyente cree en lo sobrenatural sin pruebas y el incrédulo las pide. Eso sí, si hay ateos intolerantes, que son una minoría, eso puede compararse con los creyentes fanáticos, esto es, la discriminación, la intolerancia y el fanatismo son taras humanas.

Asimismo, sostiene tendenciosamente que el ateísmo “produce infelicidad” y “poblaciones tristes” (p. 341), algo muy subjetivo que la realidad refuta, recordemos sino a países escandinavos como Finlandia o Islandia donde priman el secularismo y la increencia en lo religioso, nombrados los más felices del mundo por el World Happiness Report 2026.

Luego encontramos en la obra una errata: donde dice “hermano de Konrad”, debe decir “hermano de Richard [von Weizsäcker], presidente de la República Federal de Alemania [1984-1994]” (p. 351, n. 57)

Continúa el libro mencionando el caso de Antony Flew, “el filósofo ateo más influyente del mundo” (p. 356) que en el 2004 anunció que “creía en la existencia de un Dios creador” (p. 357). Y ante los ataques que recibió por parte de ateos hasta su muerte dice nuestro autor que “ser ateo es estupefaciente, también es costoso, abandonarlo no es fácil…” (p. 361). Ante este caso controvertido y discutible podemos decir que pasarse al bando contrario no es imposible ni raro, hay no solo los ateos que se convierten sino también los creyentes que se vuelven incrédulos (así como tampoco es raro la manipulación interesada de los dichos de una persona senil). Así que si “el ateo más famoso del mundo” dejó el ateísmo y abrazó la creencia en un dios no es ninguna prueba de la existencia de éste si no del reiterado uso de las falacias por parte de González-Hurtado, en este caso del argumento ad-verecundiam.

Defiende que el ateo, el agnóstico y el ser humano honesto “defiende la verdad dondequiera que esté” y eso lo lleva a convertirse en teísta (pp. 362-363). Y “que las razones para permanecer agnóstico” son “de índole psicológica” (p. 374). De modo similar podríamos decir del creyente: su religión le proporcionan consuelo y esperanza, y sobre todo que lo hace tal es más emocional que racional.

Además, dice que “debemos seguir la ciencia donde nos lleve, incluso si nos lleva a Dios. Esa, nos parece, es la única forma honesta de hacer ciencia” (p. 381). Otra vez, eso es muy subjetivo, es una interpretación tendenciosa. Tratar de probar científicamente que Dios existe es una contradicción ya que de existir un ser así, escaparía al método científico.

Adicionalmente dice “no hay nada en las religiones reveladas [las creencias juedocristianas] que esté enfrentado a la ciencia” [¡!] (p. 351), pero ésta no ha demostrado que: hablen los animales, se haya detenido el sol, Jehová Dios haya engendrado un hijo, resuciten los muertos (después de estar fallecidos días), Cristo haya atravesado una pared, flotado en el aire (sin máquinas) y viva aún, etc. como afirman los textos hebreos y griegos bíblicos. Al contrario, la ciencia ha probado que nuestra especie tiene una gran imaginación y por eso ha creado muchas fábulas, leyendas, mitos y religiones.

En conclusión, la ciencia busca explicar cómo funciona la realidad, y los creyentes creen que un ser superior a ésta la creó, a diferencia de los ateos. Es como observar a los seres vivos o no a nuestro alrededor, como flores, perros, piedras, nubes, etc. y pensar que son producto de una inteligencia divina, que incluso pudo dirigir su evolución, según los creyentes, o de una sin la intervención de dioses, según los ateos. Una misma realidad pero interpretada de dos maneras radicalmente distintas.

Así que si alguien cree en Yavé, Jesucristo, Alá, Ahura Mazda, Krishna, Wiracocha, etc. tiene todo el derecho a hacerlo e incluso a pensar que la ciencia apoya su creencia pero también los ateos tienen derecho a no creer en ninguna divinidad y eso no porque sean ignorantes en la ciencia, la filosofía o carentes de moral, todo lo contrario, e incluso podrían ser más morales que los creyentes al no basar sus acciones en el temor a un castigo o el interés en una recompensa antes o después de la muerte.

El problema fundamental de la humanidad no es si uno o más dioses existen, sino cómo podemos resolver nosotros mismos nuestros problemas, eliminar el hambre y las guerras, por ejemplo, en definitiva, convivir sin destruir nuestro planeta y a nosotros mismos. Y los creyentes en vez de gastar sus energías en probar sin éxito que su dios existe deben hacerlo en practicar las enseñanzas solidarias de sus religiones hacia sus prójimos.

 Video de la versión abreviada de esta reseña en:



lunes, 3 de marzo de 2025

El primer templo de la humanidad: Göbeklitepe

Lincoln Lavado Landeo[1]

Hasta hace poco era universalmente aceptado que el descubrimiento de la agricultura y la domesticación de animales había permitido al Homo sapiens generar los primeros asentamientos que luego se convirtieron en ciudades y más tarde en civilizaciones. Este cambio fue tan importante que se consideró como el paso del Paleolítico al Neolítico.

Otro concepto relacionado era que en estos asentamientos tempranos se fue generando las primeras religiones que dieron lugar posteriormente a la construcción de templos. Se consideraba que al no tener que cazar ni recolectar todos los días, los hombres tendrían más tiempo para pensar e inventar no sólo herramientas, sino también conceptos mágico-religiosos más complejos que expliquen los fenómenos que los rodeaban.

Toda esta teoría ha comenzado a cambiar con el importante hallazgo en Göbeklitepe, un lugar ubicado al sudeste de la actual Turquía. Allí, en 1995, el prestigioso arqueólogo alemán Klaus Schmidt encontró un conjunto de pilares de roca en forma de “T” de cinco y medio metros de altura rodeados de círculos de piedra.

 

Ubicación de Göbeklitepe (en turco: Colina panzuda): está situado a unos quince kilómetros al nordeste de la ciudad de Sanliurfa, en la actual Turquía.

 La primera capa cultural de Göbeklitepe ha sido datada entre 9.600 a 8.800 antes de nuestra era. Ese periodo corresponde a la fase más temprana del Neolítico, llamado Neolítico precerámico A (PPNA por sus siglas en inglés). Esa época es el escenario de la mayor transición de la humanidad desde el punto de vista social y cultural, también describe el inicio de un nuevo periodo en el aspecto geológico y climático.

Se llama “paquete neolítico” a la transición de la vida de cazadores-recolectores a asentamientos, el descubrimiento de la agricultura y ganadería, la producción de cerámica y hachas de piedra pulidas, y a progresos tecnológicos tales como el adobe.

Importancia de Göbeklitepe

Göbeklitepe es el lugar de culto religioso más antiguo del mundo descubierto hasta la fecha. Hasta antes que comenzaran estas excavaciones no se consideraba posible un complejo de este tamaño para un grupo humano tan antiguo. Estos hallazgos han generado algunos cambios y transformaciones marcando un punto de inflexión en la historia humana, lo que ha conducido a reconsiderar los acontecimientos conocidos en el Neolítico.

Hasta antes de este descubrimiento, el Neolítico se definía como el periodo en el que se generalizó el asentamiento permanente basado en la agricultura y la ganadería, lo que produjo cambios en la dieta y en las herramientas.

Pero parece ser que los cazadores-recolectores sí tuvieron la capacidad para la construcción de complejos monumentales y no, como anteriormente se creía, que este tipo de edificaciones se inició más tarde entre las comunidades sedentarias de agricultores.

 

Yacimiento arqueológico de Göbeklitepe (foto del autor)

Las monumentales estructuras y el avanzado simbolismo desenterrado en este yacimiento ha revelado que hubo un importante desarrollo no solo en términos de dieta y tecnología, sino también con relación al pensamiento abstracto y simbolismo.

Klaus Schmidt, quien condujo la excavación arqueológica de Göbeklitepe, sugirió que los pobladores que construyeron el lugar provenían de diferentes comunidades y se reunían aquí en ciertas temporadas para construir las áreas sagradas, por eso sostuvo: “Primero llegó el templo, después la ciudad”.

Schmidt planteó que aquí se realizaban prácticas chamánicas, sugiriendo que los pilares de piedra en forma de T podrían representar criaturas míticas, incluso ancestros. Se ha observado gran profundidad en su mundo espiritual, así como en sus preocupaciones vitales cotidianas.

Lo más interesante de este yacimiento es que las personas que hicieron Göbeklitepe seguían siendo comunidades de cazadores-recolectores, pero con un rico mundo simbólico, un orden social complejo y con la necesidad de construir estructuras monumentales especiales aparte de sus viviendas de uso diario.

Se han encontrado gran cantidad de huesos de animales en el yacimiento y eso parece indicar que en el templo se celebraban banquetes. Estos banquetes requerían comida abundante, de  allí pudo partir la idea de dominar la naturaleza, de tener la capacidad de producir alimento sin limitarse a la caza y recolección.

Según esta teoría, los antiguos seminómadas adoptaron la agricultura para abastecer las celebraciones que tenían lugar en el templo. Lo que significaría que lo que propició la aparición de la agricultura fueron las ideas mágico-religiosas.

¿Cómo es Göbekli Tepe?

El yacimiento está constituido por monolitos en forma de T rodeados de muros de piedra que forman estructuras circulares u ovaladas. Los monolitos están decorados con relieves de animales y pictogramas sagrados tallados. Están representados muchos animales, tales como, jabalíes, zorros, leones, toros, gacelas, serpientes y otros reptiles, insectos, arañas, buitres y aves acuáticas. No hay representaciones de cacerías, de animales heridos, ni de algún tipo de violencia organizada.

En algunas de estas columnas en forma de T hay brazos grabados que podrían representar humanos estilizados o seres antropomorfos. Pero estos pilares no poseen rostro, ojos, nariz, ni boca, por eso Schmidt pensaba que pertenecen a la vida espiritual, quizás sean los primeros dioses que representó la humanidad. También aparece un cuerpo decapitado rodeado por buitres.

Réplica de pilar de piedra en forma de “T” de cinco y medio metros de altura en Museo de Arqueología de Sanliurfa (foto del autor)

 La construcción se inició hace de 11.000 años atrás y prosiguió aproximadamente mil años, mientras se continuaban construyendo nuevas estructuras se reparaban las antiguas.

Además de las excavaciones arqueológicas se han hecho varios estudios geoeléctricos y geomagnéticos. Gracias a estas pruebas ha sido posible establecer que existen al menos diez estructuras monumentales más, bajo el piso sin haber sido excavadas. Aunque las funciones definidas de estas sigue siendo un tema controvertido, la posición de los pilares de piedras y la monumentalidad de las estructuras sugiere que eran estructuras especiales construidas con el objetivo de reunirse, en lugar de ser viviendas para la vida diaria.

 

Predador tallado en alto relieve en uno de los bloques de roca (foto del autor)

Preguntas sin responder

En la actualidad Göbeklitepe suscita más preguntas que respuestas. Para tallar y erigir estos enormes pilares hizo falta una enorme cantidad de mano de obra a la que hubo que mantener, pero no se sabe cómo un grupo humano tan grande fue movilizado y alimentado en las condiciones sociales previas al Neolítico.

Tampoco se sabe con precisión qué significaban los relieves animales ni los pictogramas. Quizás las criaturas talladas en los pilares recreaban la atmósfera del oscuro mundo del más allá. Pero la variedad de fauna encontrada hace difícil concebir una sola explicación. Pudieron haber sido concebidos para conjurar demonios a través de alguna forma de representación mágica o podrían haber servido como  totems. No se sabe.

Finalmente, la razón por la que el complejo fue enterrado permanece sin explicación y hasta que no se acumulen más evidencias será muy difícil deducir nada realmente cierto acerca de la cultura que originó este yacimiento.

 

Bibliografía

1.    Akdamar Ali. Göbelitepe. One of the most important archaeological discoveries in the human history. Anadolu Kulturel Girimcilik, Istambul, 2024.

2.   BanningE.B. So fair a house: Göbekli Tepe and the identification of temples in the Pre-Pottery Neolithic of the Near East. Current Anthropology 52(5), 2011

3.   Dietrich, O., Köksal-Schmidt, C., Notroff, J & Schmidt, K., Göbekli Tepe. Preliminary report on the 2012 and 2013 excavation season. Neo-Lithics 1, 2014.

4.   Haklay, Gil, Geometry and Architectural Planning at Göbekli Tepe, Turkey. Cambridge Archaeological Journal 30 (2), 2020.

5.   SchmidtKGöbekli Tepe – The Stone Age sanctuaries. New results of ongoing excavations with a special focus on sculptures and high reliefs. Documenta Praehistorica 37. 2010.

6.   SchmidtKGöbekli Tepe and the early Neolithic sites of the Urfa region: a synopsis of new results and current viewsNeo-Lithics 1(1), 2011.



[1] Médico cirujano por la Universidad Nacional Federico Villarreal, Especialista en Oftalmología, Doctor en Filosofía y Doctor en Ciencias Sociales (con mención en Antropología) por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), Doctor en Medicina por la Universidad de San Martín de Porres, y Profesor Principal de la Facultad de Medicina de la UNMSM. Correo-e: llavadol@unmsm.edu.pe

Video del autor en Göbeklitepe

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jueves, 27 de febrero de 2025

“Cielo y tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”

José Luis Herrera[1] 

Correo-e: newton1729@hotmail.com                   

Resumen

En este trabajo analizaremos si algunas cualidades definitorias de dios son coherentes y posibles. Para lograr nuestro objetivo enfrentaremos la pregunta del pensador inglés Geoffrey Berg sobre el mismo tema. El trabajo nos llevará a desarrollar una paradoja y su correspondiente interpretación.

Palabras claves: Paradoja, omnisciencia, eternidad, Berg, Marcos 24:35

Introducción

En Marcos 24: 35 dice “el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” este versículo implica que la palabra de Jesús se cumplirá no importa el tiempo que pase. Esto nos habla de un poder absoluto de dios, poder que es eterno, de omnisciencia, pues puede saber lo que pasará y de una omnipotencia, pues nada de lo que podamos hacer o pueda suceder en la naturaleza impedirá que se cumpla su palabra. Este versículo es una declaración de las cualidades de dios.

Los seres humanos ciertamente no hablamos así, cuando prometemos algo como “te entregaré el artículo el sábado” es claro que podría haber algún inconveniente como “el director pidió la programación anual y no pude terminar el artículo”. Jesús usa palabras humanas, pero ciertamente no habla como hombre, para manifestar la gloria de dios él debe, usando palabras humanas, decir algo divino, por esa razón el versículo señalado es en realidad una metáfora del poder absoluto de dios, es una lucha por expresar lo inexpresable de su divinidad.

Si nosotros, los simples mortales, deseamos hacer una promesa seria decimos algo como “haré P salvo que L” y el interlocutor entendería que hemos hecho un esfuerzo por ser honestos y mostrar nuestras limitaciones (de tiempo, dinero, etc.). Esta L es el motivo principal por el que podría incumplir P, pues todos entienden, por el simple hecho de ser mortal que en cualquier momento podría enfermar o incluso morir y que incluso la humanidad en su conjunto podría sufrir de terremotos, inundaciones etc. o aun peor la extinción por un meteorito, un agujero negro etc. Todo esto lo sabemos y simplemente no lo mencionamos por ser obvio, pero si una persona muy meticulosa nos exigiera nombrar todas las posibles limitaciones seguro estaríamos en un aprieto, pues la lista sería muy larga.

Lo cierto es que para que se incumpla una promesa basta una sola razón y no el conjunto de todas las posibles razones. Supongamos que la razón por la cual no cumplimos nuestra promesa es Lp, entonces nuestra promesa honesta quedaría de la forma “hare P salvo que Lp”  donde es una variable que puede ser cualquier razón y Lp significa “limitación para cumplir P”.

La expresión “hare P salvo Lp” es también una declaración de nuestra limitación, implícito esta que no puedo evitar Lp. También es una declaración de mi poder, pues ciertamente puedo hacer P, salvo un caso. Por esta razón nuestro interlocutor puede inferir que “si cumple con P entonces no Lp” o poniéndolo en un lenguaje lógico:

 “P ~Lp

Dependiendo del P todos tenemos varios , las personas más poderosas podrán negar más  que otras pues tendrán menos limitaciones. ¿Qué significa que una persona cumplirá de todas formas su palabra? Significa que no importa cuál sea la limitación ella podrá cumplirla, es decir, que puede ser cualquiera. Ese es el caso de dios.

Por otro lado, también hacemos declaraciones de saber como: “Juan conoce la dirección de María” o “María conoce la vida amorosa de Juan”, y como el conocimiento se expresa mediante proposiciones podemos decir de una forma más general que “X conoce P”

El conocer es algo muy complejo así que buscaremos sustituirlo. En lugar de hablar de toda una persona como el señor “X” hablaremos del conocimiento de X el cual se puede expresar con proposiciones. Estas proposiciones se pueden escribir en una fila, la cual claro sería muy larga. ¿Qué significa que alguien tiene todo ese conocimiento? Significa que puede afirmar la verdad de cada uno de ellos.

Digamos que tengo dos verdades por afirmar: P y Q. ¿Cómo puedo afirmar ambas? Existe una forma muy simple, haciendo conjunción de ellas P˄Q. Por este método, el método conjuntivo, se podría reunir todas las afirmaciones de una persona, bastará para ello hacer una conjunción muy, muy larga.

Sea esa conjunción P˄ P˄ P3 ˄ ... aquella que refleje el conocimiento de una persona, dado que el resultado de una conjunción es una proposición podemos nombrar toda esa conjunción con la proposición C

C = P˄ P˄ P3 ˄ ...

Ahora estamos preparados para representar la proposición “X conoce P”.

Si conozco P entonces puedo inferir P, pues PP

Si conozco P ˄ Q puedo inferir P, pues (P ˄ Q) P

Si conozco P ˄ Q ˄ R puedo inferir P, pues (P ˄ Q ˄ R) P

Y podemos seguir así con cualquier cantidad de proposiciones, en buen castellano esto significa que quien sabe un conjunto de cosas sabe una de ellas. A este tipo de inferencias se les llama inmediatas, pues no precisa más que de una premisa para hacer la inferencia, en cambio las inferencias se llaman mediatas cuando precisamos de varias premisas para inferir. 

Si Pi es una de las proposiciones que definen C entonces se cumplirá que CPi, para no utilizar subíndices usaremos la notación CP, donde P es una variable y C es constante, pues aun cuando el conocimiento varía también permanece constante por periodos cortos, como el periodo en el que se ejecuta la pregunta.  

Bajo este esquema, ¿cómo representaríamos la ignorancia? Bueno X ignoraría P siempre que no lo infiere. Un límite al conocimiento de X sería que no infiere P o que infiere su negación.

¿En qué caso no inferimos? No inferimos cuando nuestro conocimiento es incompleto o no conocemos el tema, pero si conocemos el tema y no es posible inferirlo eso se debe a que inferimos lo contrario, su opuesto. En el caso de dios no existiría nada que no pudiera ser inferido de forma inmediata, puesto que lo conoce todo. Luego CP, sería válido para todo P. Nosotros, simples mortales, conocemos muchas cosas por inferencia mediata, esto es, justamente porque no conocemos de forma inmediata, pero dios sí, de modo que su inferencia solo puede ser inmediata.

La pregunta de Berg

El pensador inglés Geoffrey Berg ha planteado el problema de saber si las cualidades de dios son en sí contradictorias o coherentes. Para enfrentar esta cuestión elabora detalles en el planteamiento de la pregunta. Lo hace para varios conceptos como eternidad, omnisciencia, omnipotencia, creador no creado etc.

A continuación, desarrollaré la pregunta de Berg para el caso de la omnisciencia, aun cuando lo desarrolló para todos los casos. Nosotros nos limitaremos a ese caso por razones de espacio, pero el desarrollo de los otros casos es muy similar.

Berg se pregunta, ¿cómo puede saber un ser omnisciente si realmente lo es, tomando en cuenta que una de las limitaciones de su omnisciencia sería justamente incluir el no saber que tiene dicha limitación de saber? El ser que podría ser omnisciente no tendría, sin embargo, forma de saberlo y, por lo tanto, no podría ser dios. Se trata de una pregunta muy astuta y profunda.

Berg no se limita, sin embargo, a la pregunta y elabora conceptualmente una serie de niveles de omnisciencia, un dios, por ejemplo, podría saber todo sobre su nivel y aun así no saber si su nivel está incluido en otro mayor que lo envuelve y subordina, y sobre el cual no sabe nada, ni siquiera que pertenece a él. Por otro lado, si supiera de este otro podría haber un tercero y, así sucesivamente, una serie de niveles.

Berg nos pregunta, ¿podría un ser, dadas estas condiciones, ser omnisciente?

Paradojas de dios

Las cualidades de dios son varias (eterno, omnisciente, omnipotente, creador no creado etc. Nosotros haremos la paradoja para la omnisciencia, pero para las otras cualidades es muy semejante, por motivos de brevedad no las incluyo.

Construiré una paradoja para el caso de la omnisciencia. Imaginemos un ser que sabe absolutamente todo lo que se puede preguntar sobre el ámbito que conoce, que es todo lo que él puede comprobar que existe, aun faltaría saber si su conocimiento es omnisciente. Es aquí que hacemos la pregunta de Berg, ¿puede este ser demostrar su omnisciencia?

Sea “C” el conocimiento que tiene el ser de la pregunta de Berg, Lp la proposición “El límite del conocimiento de C es la proposición P”, como el conocimiento de dios podría estar limitado de muchas formas y a muchos niveles “P” es una variable mientras que “C” es una constante, pues el conocimiento de dios es todo el conocimiento que hay y no necesita ni corregirse ni variar.

En el caso de dios se cumplirá las siguientes características:

1. C no está limitado, es decir que: C~Lp 

En otras palabras: Si C es verdadero entonces no es el caso que

2. C sabe que no está limitado, luego tendrá el conocimiento de su no limitación, es decir, que se cumplirá que: C (C~Lp)

Una hipótesis auxiliar para poder examinar esta situación es asumir que técnicamente existe el tipo de conocimiento que supone Berg en su pregunta, es decir, que existe C, para poder analizar si dicho conocimiento es realmente coherente o contradictorio. Luego asumimos que:

3. C existe

Pero por lógica sabemos que:

1. C                                 (Hipótesis auxiliar)

2. (C ˄ ) ˅ C                  (Ley de absorción)

3.  ~(~C ˅~Lp) ˅ C     (De 2 y De Morgan)

4. ~(C ~Lp) ˅ C       (De 3 y definición de condicional)

5. (C ~Lp) C         (De 4 definición de condicional)

6. C = (C ~Lp) C (De 1, 2, 3, 4 y 5 y por identidad)

De modo que la condición 3, de las condiciones de un ser omnisciente, se puede reescribir como:

4. (C ~Lp) C                 

Luego por 2 y 4 tendríamos que:

C = (C ~Lp)                

Expresión que resume las condiciones que tendría que tener un conocimiento C para ser omnisciente.

Ahora que hemos formalizado las condiciones que debería tener un conocimiento ilimitado, podemos analizar si dichas condiciones no son contradictorias o si en su defecto son coherentes.

Primero demostraremos que tales condiciones son formalmente paradójicas:

Demostración formal de la paradoja

P = P~Lp por absurdo

Dem.

1. P = P ~Lp                       (Hipótesis auxiliar)

2. P es falso                            (Hipótesis del absurdo)

3. ~P                                        (De 2 y por esquema de Tarski)

4. ~(P~Lp)                          (De 1 y 3 y por identidad)

5. P ˄                                        (Por Morgan y definición de condicional)

6. P                                           (De 5 y por simplificación)

7. ~P ˄ P                                  (De 3 y6 y adición )

8. (P es falso) (~P ˄ P)     (Por prueba y 2 y 7)     

9. ~ (P es falso)                      (Reducción al absurdo)

10. P es verdadero                 (De 9 y por negación)

Si P es falso encontramos una contradicción, veamos entonces que pasa si P es verdadero, que es la única posibilidad que queda.

Dem.

1. P = P ~Lp                (Hipótesis auxiliar)

2. P es verdad                 (Hipótesis del absurdo)

3. P ~Lp                      (De 1 y 2 y identidad)

4. P                                   (De 2 y por Tarski)

5. ~Lp                              (De 3 y 4 y por MP)

Este resultado, tomado sin interpretar, es decir, solo como proposiciones de las cuales no conocemos su contenido, es paradójico. Porque de la expresión se deduce siempre la verdad de la proposición ~ , y ello es altamente falaz, basta, por ejemplo, tomar por ~Lp la expresión “Moscú es la capital de Perú” para tener una expresión falsa.

Si aceptáramos la expresión P=P~Lp, como parte de un sistema deductivo en dicho sistema podríamos derivar cualquier proposición, incluso falsas lo cual, obviamente. Haría inútil el sistema, después de todo los sistemas lógicos son instrumentos para lograr el rigor en el conocimiento, si un sistema permite a perdido su rigor se dice que se ha trivializado. La expresión que define el conocimiento ilimitado trivializa el sistema, es por ello que no puede aceptarse como parte de uno y es por eso que se le llama paradójico.

Interpretación

Lo que es, sin embargo, una paradoja lógica formal, una vez interpretada como conocimiento de dios, deja de serlo.

La paradoja nos indica que a partir de la expresión se puede deducir como verdadero cualquier ~Lp, pero como los ~Lp literalmente significan que “no es cierto que tal proposición limite el conocimiento de dios” y cómo podemos tomar cualquier proposición por  concluimos que ninguna verdad (y con ello ninguna cosa) limita el conocimiento de dios.

Cualquier expresión que tomemos como límite del conocimiento de dios será falsa. En otras palabras, el conocimiento de dios es ilimitado, pues ninguna proposición que sea verdadera dejaría de ser conocida por dios. Dios solo no conocería las proposiciones que fueran falsas o mejor dicho, no tendría por conocimiento algo que es errado.

Conclusión

1. La paradoja de dios no es ciertamente una paradoja, por el contrario, demuestra coherencia y, por ello, la posibilidad de que dios exista.

2. Aun cuando formalmente es una paradoja, por cierto, nueva, una vez que se le interpreta deja de serlo y, por el contrario, pasa a ser una demostración de la posibilidad de un ser con dicha cualidad.

3. A través de los siglos los creyentes han tratado de demostrar que dios existe, sin éxito. Por esa razón pensé que ya era hora de que un ateo lo intentara y me parece que di en el clavo, las cualidades definitorias de dios no son incoherentes (eterno, omnisciente, omnipotente etc.). No siendo incoherentes sus cualidades, dios puede existir.

4. Formalmente la paradoja P = P ~R solo dice que “si es cierto lo que digo, entonces es falsa una proposición cualquiera R”, lo cual es sumamente contradictorio, de hecho, si se le incluyera en un sistema formal lo trivializaría (como hemos visto en la demostración), sin embargo, si dicho conocimiento representa el conocimiento de dios esta trivialización sería justamente de esperarse, porque los sistemas formales son limitados.

5. Una forma de disolver esta paradoja sería aplicando la teoría de los tipos. Simplemente habría que decir que un nivel es el conocimiento del todo y otro nivel le corresponde al conocimiento de que dicho “conocimiento no está limitado”, una cosa sería el conocimiento y otra hablar del conocimiento. Sin embargo, si se hiciera esta crítica (dado que el conocimiento de dios debe cumplir dichas características obligadamente), lo que se haría es simplemente prohibir que se hable del conocimiento omnisciente, es decir, prohibir tocar el tema.

6. En efecto, el tema, es decir, el conocimiento de dios, es lo tratado, pero lo que dios sabe sobre su conocimiento es también parte del conocimiento de dios. Justamente un dios debe ser omnisciente, esto es, que no necesita meditar sobre su conocimiento para saber que este es omnisciente, ¡al contrario!, simplemente lo sabe. Simplemente forma parte de sus conocimientos, de “lo que piensa de sus conocimientos”, por esta razón no estaría en el metalenguaje (que es lenguaje sobre el lenguaje, pensar sobre lo que pienso) sino que sería parte del mismo lenguaje. Aquí no se aplica la teoría de los tipos.

Las redes sociales han mostrado una enorme cantidad de debates entre creyentes y ateos. Debates muchas veces subidos de tono y muy pasionales no exentos de insultos, pero también muchas veces salpicados de buenos argumentos de ambas partes. En dicho contexto, la construcción del anterior argumento pienso que es una contribución al debate.

El argumento es lo suficientemente simple para ser entendido por cualquier persona con un poco de paciencia, no necesita de conocimientos especiales de lógica avanzada.

Si bien el argumento aboga por un ser con las cualidades de dios, no por ello se ha demostrado la existencia de dicho ser ni la existencia de dios. Simplemente se ha demostrado que no es una idea incoherente.

¿Qué si yo pienso si existe dios o no? Pienso que no es importante. Más importante es que aquí se presenta una paradoja nueva, una que dice que un ser como dios si podría existir, bon appetit.

A modo de bibliografía puedo recomendar algunos libros. Si digo a modo de bibliografía es porque no es una acabada de la que se podría citar, ni en la práctica he necesitado de ella realmente (salvo el libro de Berg, que me inspiró mucho para este trabajo). Escribo de memoria y solo después pienso en las influencias, ¿existe otro modo de escribir? No lo sé, pero pienso que esta es la forma humana de hacerlo e ir contra la forma natural (que por algo lo será) es muy posiblemente tonto. De modo que lo que presento abajo no es una bibliografía sino unas sugerencias para seguir leyendo.

1. Algebra de A. Baldor, un libro muy conocido.

2. Las seis vías del ateísmo de Geoffrey Berg.

3. La Biblia, cualquier versión.

4. Lógica matemática de Ferrater Mora y Hugues LeBlanc (¡Qué hermoso libro!).

5. La paradoja de Curry: un examen crítico, tesis doctoral de Rafael Mora, UNMSM (cualquier amante de las paradojas debería leerlo).


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[1]  Bachiller en Filosofía por la Universidad Nacional Federico Villarreal y egresado de la Maestría en Filosofía, mención en Epistemología, por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. 

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RESEÑA CRÍTICA: González-Hurtado, José Carlos (2024). "Nuevas evidencias científicas de la existencia de Dios". Barcelona: Roca Bolsillo, pp. 428.

  Por Manuel A. Paz y Miño Conde , filósofo peruano El autor, Doctor en Derecho y en Ciencias Económicas y Empresariales, y presidente de la...