Por Gemini (Google)
Resumen
El presente ensayo académico ofrece un
análisis sistemático y pormenorizado del debate histórico y contemporáneo en
torno a la existencia de Dios. Tras delimitar rigurosamente los conceptos
epistemológicos y ontológicos fundamentales —como Dios, existencia, argumento y
refutación—, el texto examina diez de los planteamientos filosóficos más
influyentes de la disciplina. Se abordan de manera equilibrada argumentos
teístas de corte cosmológico, teleológico, ontológico, moral y de
inteligibilidad cósmica, confrontándolos directamente con sus respectivas
refutaciones lógicas y científicas. De igual forma, se desglosan las
principales tesis del naturalismo secular, incluyendo el problema del mal, los
límites nouménicos kantianos, la navaja de Ockham, la incoherencia de los
atributos divinos y el ocultamiento de la deidad, detallando sus
correspondientes réplicas desde la teología analítica. El documento concluye
evidenciando que el conflicto no radica en una mera disputa de datos empíricos,
sino en un choque irreducible entre macro-paradigmas interpretativos, donde la
elección final responde a la coherencia racional y existencial global de cada
modelo.
Palabras
clave: Filosofía de la religión, Teísmo clásico,
Naturalismo ontológico, Epistemología, Teodicea, Metafísica analítica, Lógica
formal.
Introducción
La pregunta por la existencia de Dios
constituye el interrogante más persistente, profundo y transversal de la
historia de la civilización humana. Lejos de ser un mero ejercicio de
abstracción intelectual o un debate confinado a los círculos académicos de la
teología, la resolución en torno a si el universo es el resultado de un Logos
consciente o el subproducto fortuito de dinámicas materiales ciegas opera como
la piedra angular sobre la que se han edificado los sistemas metafísicos, las
estructuras jurídicas, las normas morales y el sentido existencial de las
sociedades a lo largo de los milenios. Desde las cosmogonías de la antigüedad
clásica hasta las sofisticadas discusiones de la física teórica y la
neurociencia contemporánea, la humanidad ha buscado incansablemente determinar
las fronteras de su propia contingencia. En el panorama filosófico actual, este
debate ha experimentado un notable renacimiento gracias a la teología analítica
y al naturalismo científico, disciplinas que han reformulado las intuiciones
clásicas mediante herramientas de la lógica formal, la semántica de mundos
posibles y los modelos de probabilidad bayesiana.
El propósito de este ensayo es trazar una
aproximación rigurosa y sistemática a este tejido conceptual, cartografiando
tanto las pruebas que sostienen la afirmación de la divinidad como los
contraargumentos y objeciones que fundamentan la postura escéptica o atea. A
través de este examen, no se pretende dictar un veredicto definitivo sobre una
cuestión que, por su propia naturaleza, desborda los límites del método
empírico tradicional, sino evaluar la consistencia lógica interna de ambos
paradigmas y reflexionar sobre cómo la pregunta por Dios, en última instancia,
nos confronta directamente con los límites constitutivos del entendimiento y de
la razón humana.
Precisiones conceptuales: Definiciones
esenciales
Antes de proceder con el examen de los
planteamientos lógicos, es metodológicamente indispensable delimitar
rigurosamente los términos nucleares que configuran este debate, ya que la
validez de cualquier demostración depende directamente de la claridad operativa
de sus conceptos básicos.
1. Definición de "Dios"
En el marco de la filosofía de la religión de
tradición occidental y la teología analítica, el concepto de "Dios"
no se refiere a las deidades antropomórficas del politeísmo antiguo, sino al
Dios del teísmo clásico. Bajo esta concepción ontológica, Dios es definido como
el ser máximamente grande, absolutamente perfecto y fundacional. Esta entidad
posee un conjunto de atributos metafísicos interconectados e independientes:
·
Omnipotencia:
La capacidad absoluta de realizar cualquier acción que sea lógicamente posible.
·
Omnisciencia:
El conocimiento perfecto, exhaustivo y sin errores de todas las verdades
pasadas, presentes, futuras y contingentes.
·
Omnibenevolencia:
La perfección moral intrínseca, que lo define como la fuente y el estándar
absoluto del bien.
·
Trascendencia
e Inmanencia: Dios existe más allá de las limitaciones de las fronteras del
tejido espacio-temporal (trascendencia), pero al mismo tiempo sostiene
activamente a cada instante la realidad material de todo lo creado
(inmanencia).
2. Definición de "Existencia"
En el terreno de la ontología, el concepto de
"existencia" ha sido objeto de intensas disputas conceptuales. Para
los propósitos de este debate académico, se distinguen dos aproximaciones
fundamentales:
·
Perspectiva
Clásica (Existencia como Realidad Objetiva): Implica que una entidad posee un
estatus ontológico real independiente de la mente, la percepción o los marcos
conceptuales del sujeto observador. Existir significa estar dotado de eficacia
causal o de presencia metafísica en el orden objetivo de las cosas,
diferenciándose drásticamente de los objetos puramente ideales, de ficción o
lógicos (como los números o los personajes literarios).
·
Perspectiva
Lógica Contemporánea: Siguiendo la tradición de Gottlob Frege y Bertrand
Russell, la existencia no es un predicado que añada una propiedad cualitativa a
un objeto, sino una propiedad de las propiedades. Formalmente, afirmar que
"X existe" equivale a sostener mediante el cuantificador existencial
(∃) que el concepto X está instanciado en la realidad; es decir, que hay al
menos un objeto real en el universo que se corresponde de forma exacta con los
atributos definidos en dicho concepto.
3. Definición de "Argumento"
En la lógica formal e informal, un argumento es
un conjunto estructurado de proposiciones en el cual una de ellas, denominada
conclusión, se afirma sobre la base de las otras, llamadas premisas. Las
premisas tienen como función proveer la evidencia, las razones o los
fundamentos lógicos necesarios para demostrar la validez o la probabilidad de
la conclusión. En el ámbito de la filosofía de la religión, los argumentos
pueden adoptar una estructura de carácter deductivo (donde, si las premisas son
verdaderas, la conclusión es necesariamente verdadera), inductivo (donde las
premisas ofrecen un soporte probabilístico a la conclusión) o abductivo (donde
se selecciona la hipótesis que mejor explica un fenómeno observado).
4. Definición de "Refutación"
Una refutación es un contrargumento o una
objeción analítica cuyo propósito metodológico es demostrar la invalidez, la
falsedad o la inconsistencia de un argumento previamente planteado. En el
debate académico, una refutación formal puede operar a través de tres vías
principales:
·
Ataque a
las Premisas: Consiste en demostrar de forma empírica o lógica que al menos una
de las proposiciones fundamentales del argumento original es falsa.
·
Invalidez
Formal (Defecto de Enlace): Consiste en evidenciar que, aun cuando las premisas
fuesen verdaderas, la conclusión no se sigue lógicamente de ellas (falacia de
non sequitur).
·
Reducción
al Absurdo (Reductio ad absurdum): Consiste en asumir temporalmente como
verdadera la tesis del oponente para demostrar que su desarrollo lógico conduce
de forma inevitable a una contradicción inaceptable o a una consecuencia
lógicamente inviable.
Discusión filosófica: Argumentos y sus
refutaciones
1. Argumentos a favor de la existencia de Dios
y sus contraargumentos
A. El
Argumento Cosmológico (Variante Histórica y del Kalam): Popularizado por Tomás de Aquino a través de sus "Cinco
Vías", este argumento se fundamenta en el principio de razón suficiente y
en la imposibilidad de una regresión infinita de causas eficientes en el pasado
(Aquino, 2001, I, q. 2, a. 3). La versión contemporánea, conocida como el
Argumento Cosmológico del Kalam, se estructura bajo un silogismo estricto: todo
lo que comienza a existir tiene una causa; el universo comenzó a existir; por
lo tanto, el universo tiene una causa. Al haber surgido el espacio y el tiempo
de forma conjunta en el origen cósmico, dicha causa debe poseer propiedades
trascendentes: ser incausada, atemporal, asespacial, inmaterial y poseer una
voluntad personal para decidir crear el cosmos desde la nada.
·
Refutación Profunda: Los críticos atacan
ambas premisas del silogismo. Respecto a la causalidad, David Hume argumentó
que la relación causa-efecto no es una necesidad lógica deducible a priori,
sino un hábito mental nacido de la observación de regularidades dentro del
universo (Hume, 1779). Trasponer la causalidad al "universo como
totalidad" constituye una falacia de composición. Desde el plano de la
física teórica, los modelos de fluctuaciones cuánticas del vacío demuestran que
en escalas subatómicas pueden surgir campos energéticos y partículas virtuales
de forma espontánea sin una causa eficiente antecedente. Por último, si los
teístas rescatan a Dios de la cadena causal definiéndolo como "ser
necesario", violan la premisa universal de que "todo requiere una
causa", cometiendo una alegación tendenciosa o un ruego de la pregunta (begging
the question).
B. El Argumento Teleológico (El Ajuste Fino y la
Complejidad): William Paley articuló este argumento
mediante la célebre analogía del relojero: si encontramos un mecanismo complejo
en un páramo, la disposición de sus engranajes nos obliga a inferir un diseñador
(Paley, 1802). En el debate contemporáneo, el argumento ha mutado hacia el
"ajuste fino del universo". Los físicos reconocen que las constantes
fundamentales de la naturaleza (como la fuerza de gravedad, la fuerza nuclear
fuerte o la constante cosmológica) están calibradas en rangos increíblemente
estrechos. Una variación de una parte en billones en cualquiera de estas
constantes habría provocado un universo colapsado o estéril, incapaz de
albergar química orgánica o vida.
·
Refutación Profunda: La primera gran
estocada a este planteamiento provino de Charles Darwin, quien demostró que los
sistemas biológicos complejos no requieren ingeniería exógena, sino que son el
resultado de la selección natural que actúa de forma ciega sobre variaciones
aleatorias a lo largo de eones (Darwin, 1859). Para el ajuste fino cosmológico,
la refutación dominante es la hipótesis del multiverso surgida de la teoría de
cuerdas y la inflación cósmica. Si existen infinitos universos con
combinaciones aleatorias de leyes físicas, la probabilidad de que al menos uno
posea las constantes exactas para la vida es del 100%. Nosotros nos encontramos
en este universo específico no por diseño, sino debido al principio antrópico:
solo un universo con estas características permite la existencia de
observadores que se pregunten por él.
C. El Argumento Ontológico (Necesidad Lógica A
Priori): A diferencia de los anteriores, es una
prueba puramente racional que prescinde de la observación del mundo físico.
Anselmo de Canterbury definió a Dios como "aquel ser mayor que el cual
nada puede ser pensado" (Canterbury, 1998, cap. II). El argumento dicta
que la existencia es una perfección; si Dios existiera únicamente como un
concepto en nuestro entendimiento, podríamos concebir un ser idéntico pero que
además existiera en la realidad material. Este segundo ser sería
ontológicamente "mayor" que el primero. Por lo tanto, para no caer en
una contradicción con su propia definición de máxima grandeza, Dios debe
existir necesariamente en la realidad.
·
Refutación Profunda: La primera crítica
provino de su contemporáneo Gaunilo, quien demostró que el mecanismo conceptual
permitía validar ficciones absurdas, como una "isla perfecta" que
debe existir en el océano por el mero hecho de que podemos definirla idealmente.
La demolición formal la ejecutó Immanuel Kant en su Crítica de la razón pura.
Kant demostró que la existencia no es un predicado real (Kant, 2007). Cuando
definimos un objeto, la descripción de sus propiedades e idealización es
idéntica en el intelecto; afirmar que "existe" no añade un nuevo
engranaje al concepto, sino que postula que el concepto tiene un correlato en
el mundo empírico. No se puede extraer existencia real a partir de meras
definiciones semánticas.
D. El Argumento Moral (Nuevos Horizontes): Estructurado formalmente por pensadores como C.S. Lewis, este
argumento postula que los seres humanos comparten una conciencia interna sobre
la existencia de deberes y valores morales objetivos (por ejemplo, el acuerdo
universal de que torturar a un inocente por diversión es intrínsecamente malo).
Si Dios no existe, los valores morales no pueden ser objetivos, sino meras
convenciones sociales o subproductos evolutivos subjetivos. Dado que las
verdades morales objetivas existen, se concluye que debe existir un legislador
moral supremo y trascendente que actúe como su fundamento metafísico (Lewis,
1952).
·
Refutación Profunda: Los filósofos
secularistas responden recurriendo al Dilema de Eutifrón, planteado
originalmente por Platón: ¿es algo bueno porque Dios lo ordena, o Dios lo
ordena porque es bueno? Si es lo primero, la moralidad se vuelve arbitraria; si
es lo segundo, el bien existe independientemente de Dios. Por otra parte, la
sociobiología explica el origen de la moralidad como una adaptación evolutiva
útil para la supervivencia de la especie. El altruismo recíproco y la empatía
dotan de ventajas cooperativas a los grupos humanos primitivos, eliminando la
necesidad de un sustrato divino para explicar nuestra conducta ética.
E. El Argumento de la Inteligibilidad del Cosmos o
Wigneriano: Inspirado por la observación del físico
Eugene Wigner sobre "la irrazonable efectividad de las matemáticas en las
ciencias naturales", este argumento señala que el universo físico es
profundamente inteligible y estructurado mediante leyes matemáticas abstractas
y elegantes. El hecho de que la mente humana pueda comprender la arquitectura
del cosmos sugiere que existe una afinidad intrínseca entre la estructura del
universo y la estructura del pensamiento, lo cual apunta a que el cosmos fue
diseñado por una Razón o Logos primordial (Swinburne, 1979).
·
Refutación Profunda: Desde perspectivas
materialistas, se argumenta que la efectividad de las matemáticas no demuestra
un origen divino, sino un sesgo de supervivencia cognitivo. Las matemáticas son
un lenguaje formal desarrollado por el cerebro humano para modelar y describir
regularidades físicas. El universo no "habla" matemáticas; somos
nosotros quienes seleccionamos y conceptualizamos aquellos aspectos de la realidad
que encajan en nuestros moldes lógicos. La inteligibilidad es simplemente una
condición necesaria para que cualquier ser cognitivo pueda interactuar con su
entorno sin perecer.
2. Argumentos en contra de la existencia de
Dios y sus contraargumentos
A. El Problema del Mal (La Paradoja Evidencial y
Lógica): Formalizado por J.L. Mackie a partir de
las intuiciones de Epicuro, plantea un trilema lógico insalvable para el teísmo
clásico. Si Dios es omnipotente, omnisciente y omnibenevolente, la existencia
real del sufrimiento resulta lógicamente incompatible con su naturaleza. El
problema se vuelve aún más agudo en su versión evidencial: la enorme cantidad
de sufrimiento gratuito y horrendo en la historia hace que la existencia de
Dios sea, si no imposible, extremadamente improbable (Mackie, 1955).
·
Contraargumentación Profunda (Teodicea): La respuesta clásica es la "Defensa del Libre Albedrío" de
Alvin Plantinga. Mediante el uso de la lógica modal, Plantinga demuestra que no
hay una contradicción lógica estricta: es metafísicamente imposible para Dios
crear un mundo con seres verdaderamente libres y al mismo tiempo garantizar que
jamás elegirán el mal (Plantinga, 1974). El mal moral proviene de la libertad
de las criaturas, un bien ontológico superior. Frente al mal natural, filósofos
como John Hick proponen la teodicea de la "maduración del alma"
(soul-making): el cosmos fue diseñado como una escuela espiritual donde el
dolor, la adversidad y las leyes físicas estables son requisitos indispensables
para el desarrollo de virtudes genuinas (Hick, 1966).
B. La Inmanencia del Conocimiento y la Crítica
Kantiana: Immanuel Kant estableció un giro
copernicano en la epistemología al trazar una línea divisoria insalvable entre
el fenómeno y el noúmeno (la cosa en sí). Al ser Dios un ente inmaterial,
trascendente y fuera del tejido espacio-temporal, la razón humana carece
constitutivamente de los datos sensibles requeridos para construir conocimiento
legítimo sobre Él, convirtiendo a la teología racional en una ilusión metafísica
(Kant, 2007).
·
Contraargumentación Profunda: La
teología analítica contemporánea argumenta que la barrera kantiana es un corsé
dogmático innecesario. Sostienen que el conocimiento humano no avanza
únicamente por deducciones puras o inducciones directas, sino mediante la
abducción o "inferencia hacia la mejor explicación". Bajo este
paradigma metodológico, Dios no se trata como un objeto de laboratorio, sino
como una hipótesis metafísica que unifica, simplifica y dota de inteligibilidad
a una vasta gama de datos independientes: el orden general del cosmos, la
existencia de la conciencia subjetiva y la universalidad de la experiencia
mística.
C. El Naturalismo Ontológico y la Navaja de Ockham: Este argumento se apoya en el éxito histórico del método científico.
El principio metodológico de la navaja de Ockham estipula que, ante dos
hipótesis competitivas que explican el mismo fenómeno, se debe priorizar
aquella que requiera el menor número de entidades o supuestos metafísicos. Dado
que disciplinas como la cosmología, la geología y la biología evolutiva cubren
de forma autosuficiente los vacíos del origen del mundo y de la vida a través
de fuerzas físicas inmanentes, postular un Dios añade una entidad infinitamente
compleja que no aporta luz explicativa ni poder predictivo a la ecuación del
cosmos.
·
Contraargumentación Profunda: Los
filósofos teístas responden que el naturalismo científico comete un error de
categoría elemental al confundir los mecanismos internos con el fundamento del
ser. La ciencia explica eficazmente las "causas secundarias", pero es
metodológicamente incapaz de responder a las "causas primarias": ¿por
qué existe algo en lugar de nada? Dios no opera como una fuerza física más
dentro del sistema, sino como el sustrato ontológico necesario que sostiene el
tejido de la realidad y hace posible que existan las leyes de la física.
D. El Argumento de la Incoherencia de los Atributos
Divinos (Nuevos Horizontes): Propuesto por
pensadores de la filosofía de la religión secular, este argumento sostiene que
el concepto tradicional de Dios posee propiedades lógicamente incompatibles
entre sí. Por ejemplo, se analiza la contradicción entre la omnisciencia y la
omnipresencia de la libertad divina o el libre albedrío humano. Si Dios ya sabe
hoy con certeza matemática qué decisión tomaré mañana, mi libertad es una
ilusión física; si soy libre de cambiar mi decisión, entonces el conocimiento
de Dios no era perfecto.
·
Contraargumentación Profunda: Los
teólogos y filósofos procesales solucionan esta tensión redefiniendo la
naturaleza de la eternidad. Basándose en las tesis de Boecio o el molinismo,
proponen que Dios no está sujeto a una línea de tiempo cronológica; Él habita
en un "eterno presente". Para Dios, contemplar todas las acciones
humanas libres en el tiempo no significa predeterminarlas de antemano, sino
observarlas simultáneamente desde fuera del marco temporal. Su conocimiento
absoluto no coacciona ni causa la acción humana; simplemente la conoce de forma
trascendente.
E. El Argumento del Ocultamiento Divino: Formalizado de manera brillante por el filósofo J.L. Schellenberg,
este argumento sostiene que si un Dios perfectamente amoroso existiera,
desearía mantener una relación personal y significativa con sus criaturas
racionales. Para que dicha relación ocurra, la existencia de este Dios debería
ser razonablemente evidente para cualquiera que la busque con honestidad. Sin
embargo, la realidad muestra la existencia de un "incredulidad razonable
no culpable", es decir, personas honestas que no encuentran evidencias y
permanecen en el ateísmo (Schellenberg, 1993).
·
Contraargumentación Profunda: Frente al
ocultamiento, filósofos teístas sostienen que Dios valora la libertad y la
autonomía moral de sus criaturas por encima de la mera asimilación cognitiva de
datos. Si la existencia de Dios fuera tan obvia y coercitiva como la luz del
sol, la libertad humana para rechazarlo o elegir el bien de forma desinteresada
quedaría anulada por el peso abrumador de su gloria y el temor al castigo
implícito. Dios se oculta parcialmente para permitir que la fe sea un acto
libre de amor, confianza y desarrollo ético genuino.
Conclusiones
El examen sistemático y pormenorizado de los
argumentos expuestos revela que el debate sobre la existencia de Dios no puede
resolverse mediante un veredicto definitivo en el terreno de las certezas
empíricas o las demostraciones formales cerradas. Cada tentativa de trazar un
puente lógico unívoco hacia la divinidad —ya sea por la vía cosmológica,
teleológica o moral— tropieza con límites epistemológicos rigurosos. Del mismo
modo, las objeciones formuladas desde el ateísmo y el naturalismo, tales como
el formidable problema del mal o el ocultamiento divino, encuentran réplicas
sofisticadas en la teología analítica y la metafísica modal contemporánea, lo que
impide un colapso definitivo del edificio teísta.
Esta irresolución matemática pone de manifiesto
que el conflicto subyacente no es una mera disputa sobre la acumulación de
datos científicos, sino un choque fundamental entre dos paradigmas
interpretativos macrocósmicos: el teísmo y el naturalismo ontológico. Ambas
posturas funcionan como sistemas circulares de presuposición que interpretan la
misma realidad observable de maneras internamente coherentes. Mientras que para
el naturalista el orden matemático y la emergencia de la conciencia son
propiedades brutas y terminales de la materia, para el teísta constituyen el
reflejo de un Logos primordial y el marco inteligible que hace posible la
existencia del ser sobre la nada absoluta.
Lejos de invalidar la relevancia de la
pregunta, este estancamiento dialéctico traslada la discusión desde la
exigencia de pruebas fácticas o evidencias indiscutibles hacia la evaluación de
la coherencia racional global de cada modelo. La filosofía de la religión
contemporánea sugiere que, ante la ausencia de certezas absolutas, el ser
humano se ve obligado a sopesar cuál de estas dos grandes cosmovisiones dota de
un sentido más integral, explicativo y existencial a la experiencia humana,
convirtiendo la postura final en un acto donde convergen la honestidad
intelectual, la opción metafísica y la orientación vital frente al misterio del
cosmos.
Notas y citas
·
Aquino,
T. (2001). Suma de Teología. Primera parte, Cuestión 2. Desarrolla la necesidad
metafísica de una causa primera basada en la contingencia del mundo.
·
Canterbury,
A. (1998). Proslogion. Capítulo II. Texto donde se acuña la lógica de la
necesidad de la existencia a partir de la máxima perfección pensable.
·
Darwin,
C. (1859). El origen de las especies. Introduce la selección natural como el
motor de la complejidad biológica sin diseño previo.
·
Hick, J.
(1966). Evil and the God of Love. Expone la teoría de la "maduración del
alma" (soul-making) frente al problema del mal natural.
·
Hume, D.
(1779). Diálogos sobre la religión natural. Crítica fundamental a las analogías
del diseño antropomórfico y a la noción de causalidad cósmica.
·
Kant, I.
(2007). Crítica de la razón pura. Dialéctica Trascendental. Desmonta la validez
de la metafísica racionalista al examinar la existencia como un no-predicado.
·
Lewis,
C. S. (1952). Mere Christianity. Presenta el argumento de la ley moral objetiva
como prueba de una mente superior detrás del cosmos.
·
Mackie,
J. L. (1955). Evil and Omnipotence. Plantea el problema del mal en términos de
una contradicción lógica explícita entre los atributos divinos.
·
Paley,
W. (1802). Natural Theology. Expone formalmente la analogía del relojero como
evidencia empírica de un diseño intencional.
·
Plantinga,
A. (1974). God, Freedom, and Evil. Defensa contemporánea del libre albedrío
estructurada a través de la semántica de mundos posibles.
·
Schellenberg,
J. L. (1993). Divine Hiddenness and Human Reason. Desarrolla el argumento
lógico del ocultamiento y la incredulidad no culpable.
·
Swinburne,
R. (1979). The Existence of God. Monografía clásica de teología analítica
basada en modelos de probabilidad bayesiana y la inteligibilidad del cosmos.
Bibliografía usada
·
De
Aquino, Tomás. (2001). Suma de Teología (4ª ed.). Biblioteca de Autores
Cristianos.
·
De
Canterbury, Anselmo. (1998). Proslogion (M. Fuentes, Trad.). Alianza Editorial.
·
Darwin,
Charles. (1859). On the Origin of Species by Means of Natural Selection). John
Murray.
·
Hick,
John. (1966). Evil and the God of Love. Palgrave Macmillan.
·
Hume,
David. (1779). Dialogues Concerning Natural Religion. Editado póstumamente.
·
Kant,
Immanuel. (2007). Crítica de la razón pura (P. Ribas, Trad.). Taurus.
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Lewis,
Clive Staples. (1952). Mere Christianity. Collins.
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Mackie,
John Leslie. (1955). Evil and Omnipotence. Mind, 64(254), 200-212.
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Paley,
William. (1802). Natural Theology: or, Evidences of the Existence and
Attributes of the Deity. J. Faulder.
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Alvin. (1974). The Nature of Necessity. Oxford University Press.
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Schellenberg,
John L. (1993). Divine Hiddenness and Human Reason. Cornell University Press.
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Swinburne,
Richard. (1979). The Existence of God. Oxford University Press.

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