miércoles, 16 de septiembre de 2026

EUPRAXOFÍA # 20

 

Lima, enero-diciembre, 2026

Contenido
(por orden de recepción)

Manuel A. Paz y Miño



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EUPRAXOFIA (Sabiduría para la buena vida) es una revista de Humanistas Racionalistas del Perú (HURA-PERU) publicada con Ediciones de Filosofía Aplicada (EFA)

Reseña crítica: Bolloré, M-Y y Bonnassies, O. (2023). Dios, la ciencia, las pruebas. Madrid: Funambulista, 584 pp.


Autor: Claude (Anthropic)

1. Presentación del libro

El libro Dios, la ciencia, las pruebas (título original francés: Dieu, la science, les preuves, 2021; edición ampliada 2023) reúne una serie de argumentos —cosmológicos, físicos y biológicos, además de otros de tipo histórico-testimonial— presentados por sus autores como "pruebas modernas" de la existencia de un dios creador. Conviene señalar desde el inicio la formación de los autores, porque condiciona el estatus epistémico de la obra: Michel-Yves Bolloré es ingeniero informático y empresario, y Olivier Bonnassies es politécnico con formación en teología y fundador de un portal de divulgación católica. Ninguno de los dos es físico, cosmólogo o biólogo de formación, y el libro no fue sometido a revisión por pares ni publicado en un sello científico, sino en una editorial generalista. Los autores señalan haber trabajado con el apoyo de una veintena de científicos consultados, pero la obra es, en su estructura, un ensayo apologético con una tesis fijada de antemano, no una investigación original.

Esta observación inicial no invalida por sí sola los argumentos —el origen de las ideas no determina su validez—, pero explica por qué el libro recurre de forma tan intensiva al argumento de autoridad (en particular, un capítulo de cien citas de científicos) en lugar de desarrollar un mecanismo demostrativo propio: sustituye la ausencia de una prueba formal por el prestigio prestado de terceros.

2. El Big Bang como "prueba de un comienzo"

El argumento central de la primera parte es el siguiente: el universo tuvo un principio absoluto (el Big Bang); todo lo que empieza a existir requiere una causa; por lo tanto, esa causa es Dios. Este razonamiento presenta varios problemas:

         Salto de "causa" a "agente personal e inteligente". Aun aceptando que el universo tuvo un origen, de ahí no se sigue lógicamente que la causa sea un ser consciente y no, por ejemplo, un proceso físico no intencional que la física aún no describe con precisión en el régimen de Planck. Es el mismo salto que ya señalaba Kant al analizar la "prueba cosmológica": en el mejor de los casos, establece un primer principio abstracto, no el Dios personal que el libro pretende demostrar.

         El problema de "¿qué causó la causa?" queda sin resolver, y postular a Dios como excepción a la regla "todo lo que empieza necesita causa" es una excepción ad hoc, introducida justo cuando conviene al argumento.

         Uso cuestionable del teorema de Borde-Guth-Vilenkin (BGV). El libro lo cita como si demostrara un comienzo absoluto del universo en sentido metafísico. En realidad, el teorema BGV muestra que un universo en expansión promedio no puede ser eterno hacia el pasado en el régimen inflacionario descrito; es compatible con escenarios en los que, "antes" del Big Bang, opera otra física (cosmología cuántica, modelos de rebote, etc.), algo que el propio Vilenkin ha reconocido en otros contextos.

         Las alternativas cosmológicas serias (teoría de cuerdas, escenarios de multiverso) se descartan con relativa rapidez, casi como si fueran recursos inventados ad hoc para "evitar" a Dios, cuando en realidad constituyen programas de investigación activos dentro de la física teórica, con su propio mérito y sus propios problemas abiertos.

3. El ajuste fino del universo y el principio antrópico

Este es el capítulo más elaborado del libro: se presentan cerca de veinte constantes físicas cuyos valores permiten la existencia de estructuras complejas, junto con la clásica analogía del reloj y el relojero (tomada de Voltaire y, en última instancia, de William Paley), para concluir que solo un diseñador explica una precisión tan extrema. Los problemas de este argumento están bien documentados en la filosofía de la ciencia:

         Sesgo de selección disfrazado de milagro. Es cierto que si las constantes fueran distintas no existiríamos para observarlas, pero esto es una tautología —el llamado principio antrópico débil—, no evidencia de diseño. Solo podemos observar universos compatibles con la existencia de observadores; no es sorprendente encontrarnos en uno de ellos, del mismo modo que no es sorprendente haber ganado una lotería si se parte de la certeza de que fuimos nosotros quienes la ganamos.

         No existe una "probabilidad" calculable sin una medida definida sobre el espacio de universos posibles. El libro presenta cifras como si midieran una probabilidad objetiva de que las constantes hubiesen surgido "por azar", pero no se conoce la distribución de probabilidad real de esas constantes —si es que son variables realmente independientes y no consecuencias necesarias de una teoría más profunda aún no descubierta.

         La hipótesis del multiverso se presenta casi como una huida desesperada de la comunidad científica ante el diseño, cuando en física teórica surge de razones independientes —inflación eterna, teoría de cuerdas— y no como un parche introducido solo para negar la existencia de Dios.

         El "principio antrópico biológico" que se añade en el capítulo de biología mezcla dos preguntas distintas —cómo son las leyes físicas y cómo surgió la vida dado ese marco— y las presenta como una sola cadena de improbabilidades, lo que exagera artificialmente el argumento.

4. El salto de lo inerte a lo vivo (abiogénesis)

El capítulo dedicado a la biología sostiene que la transición de la materia inerte a la vida es tan improbable que "no hay lugar para el azar" y que fue necesaria una "mano invisible". Este planteamiento reproduce el conocido argumento del "tornado en un desguace" (formulado originalmente por Fred Hoyle): se calcula la probabilidad de que una célula moderna completa se ensamble de golpe por azar puro, y esa cifra —astronómicamente pequeña— se presenta como si fuera la hipótesis que efectivamente defiende la ciencia.

Ningún modelo serio de abiogénesis propone un ensamblaje de un solo paso. Los modelos actuales (mundo de ARN, autocatálisis, química prebiótica progresiva) describen una acumulación gradual de complejidad mediante selección química, no un sorteo instantáneo. Que hoy no exista un modelo completo y consensuado sobre el origen de la vida es cierto —se trata de una laguna de conocimiento genuina—, pero convertir esa laguna en prueba positiva de un agente diseñador es la falacia clásica conocida como "dios de los huecos" (god of the gaps). Los propios autores, en entrevistas, niegan estar apelando a esta falacia argumentando que parten de un "exceso de conocimiento" y no de un vacío; sin embargo, el contenido mismo del capítulo la contradice, al fundamentar su conclusión explícitamente en lo que "nadie sabe cómo pudo haber ocurrido".

5. El capítulo de las "cien citas imprescindibles"

Este es, probablemente, el punto metodológicamente más frágil del libro:

         Selección sesgada (cherry-picking). Reunir cien citas de científicos favorables a una lectura teísta dice poco sobre el consenso científico si se ignoran los estudios sistemáticos sobre las creencias de la comunidad científica. Las encuestas de Larson y Witham entre miembros de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, por ejemplo, muestran tasas de creencia en un dios personal muy inferiores a las de la población general, un patrón opuesto al que sugiere un capítulo de cien citas favorables.

         Descontextualización de citas. El caso más señalado por los críticos del libro es la frase de Roger Penrose sobre un "Creador" que debería "apuntar" con una precisión de 1 entre 10 elevado a 10^123. En el texto original, Penrose emplea la palabra "Creador" como recurso retórico dentro de un experimento mental sobre la hipótesis de curvatura de Weyl y la entropía inicial del universo, un modo habitual en física teórica de describir "quién tendría que fijar las condiciones iniciales"; no constituye una profesión de fe. Penrose se ha declarado públicamente no creyente en sentido religioso. Incluirlo entre "cien científicos que creen" tergiversa el sentido original de la cita.

         El argumento de autoridad no sustituye al argumento. Aunque las cien citas fueran fieles a su contexto, la opinión personal de un premio Nobel sobre metafísica no constituye evidencia científica de esa metafísica: la autoridad de un físico es sobre física, no sobre teología.

6. Capítulos fuera del método científico: Biblia, Fátima, el pueblo judío

A partir de la tercera parte, el libro abandona por completo el terreno de las ciencias naturales y entra en exégesis bíblica, historia y milagrología, presentando estos contenidos bajo el mismo paraguas de "pruebas". El caso de Fátima (1917) se trata como un hecho verificado, en lugar de como un fenómeno estudiado por la historiografía y la psicología social —testimonios masivos, sugestión colectiva, posibles explicaciones atmosféricas del llamado "milagro del sol" ya propuestas por meteorólogos—. Presentar este tipo de episodios en el mismo nivel epistémico que las constantes físicas constituye un salto de categoría: las pruebas históricas y testimoniales no tienen el mismo estatus que las mediciones físicas replicables, y el libro no distingue esta diferencia con claridad para el lector.

7. Conclusión: el patrón argumentativo de fondo

A lo largo de la obra se repite un mismo patrón: identificar un problema científico genuino y todavía abierto (el origen del universo, el ajuste fino, el origen de la vida), reducir las opciones disponibles a solo dos —"materialismo puro" o "diseño divino"— e ignorar el amplio espacio intermedio de hipótesis naturalistas aún no resueltas. Se trata de un falso dilema recurrente. Que la ciencia tenga preguntas sin responder no convierte automáticamente en "prueba" la respuesta teológica; demuestra, simplemente, que la investigación científica —como ha ocurrido siempre— continúa en curso.

Nota metodológica: esta crítica se elaboró a partir de la lectura directa del texto del libro (incluyendo los capítulos sobre el Big Bang, el principio antrópico, la abiogénesis y las cien citas de científicos) y de fuentes externas sobre la recepción de la obra y la formación de sus autores.



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